El universo conspira a tu favor

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Bienvenidos

Gracias por entrar en mi universo personal








sábado, 14 de septiembre de 2013

Frasier habla


"A veces las decisiones difíciles pueden resultar bien"

Los "abrochares"

Ilustración de Elena Idígoras.



A:
Tía, he descubierto que una de las cosas malas que tiene la soledad,
es que hay cosas que tú no te puedes abrochar.


B:
Eso da tristeza, sí...

jueves, 12 de septiembre de 2013

Imágenes para una semana.


 Todo empezó el último viernes del verano; era por la tarde
y hacía sol en Ávila... 

Los zapatos eran de una colección cápsula
de "El mago de Oz" para Pretty Ballerinas.




Me puse el vestido de camafeos
y me eché a la calle. Duraría una semana.



La muralla.


- Algo que quieres más que a mí aunque quizá no lo sepas. Ávila.
La tierra amarilla de Ávila.

(Parafraseando "Lo que el viento se llevó").



Conversaciones:

- ¿Has dejado de beber?
+ ¿Yo? Ni lo he intentado.

(PD: Lo rico que sabe el granizado de limón con champán) 





Caminante no hay camino
se hace camino al andar.

Machado.



Fresitas de "La tiendina"

la calle Argumosa de fondo.



Mis amigas son trending topic.



MADRID.



Volver a empezar.

Necesidad de volar.
Necesidad de soñar.





Feliz finde, feliz lo que venga.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Vida de una reina. Capítulo X









Vida de una reina

El Heredero



Interior corredores palacio. Noche.

Los gritos se extendían por los pasillos de la Fortaleza. Era el único sonido que se escuchaba y lo estaba volviendo loco.

Los maestres, las comadronas y las doncellas entraban y salían de los aposentos de su hermana de forma continua; había preguntado varias veces por su estado sin obtener respuesta alguna.

Cuando no pudo más, decidió dirigirse a las puertas de madera. Esta vez no era él quien las custodiaba, Robert había dejado mandato expreso al abandonar la ciudad de que así fuese.

Se había jactado ante todos de que traería una cabeza de ciervo del bosque real para su primogénito. – Menuda mierda de regalo –pensó Jaime riéndose entre dientes-; aunque en realidad su risa obedecía más al hecho de que el hijo que iba a parir Cersei era suyo y no del Rey.

Cuando se encontró ante la entrada, uno de sus compañeros de la guardia real trató de impedirle el paso.

-       Lo siento, Ser Jaime, no podéis acceder al interior de las estancias reales, te- tenemos órdenes –dijo bajando la cabeza con pesadumbre-.

Jaime sonrió con sarcasmo clavando la mirada en ambos. Se limitó a ignorarlos y empujó el portón. Al entrar con los guardias detrás todos menos su hermana giraron la cabeza; el gran Maestre Picelle se acercó haciendo grandes aspavientos.

-       No podéis estar aquí, Ser…

El león de Lannister no le permitió terminar, lo apartó con el brazo y preguntó en alto mientras llevaba la mano de la espada a la empuñadura quién de ellos se proponía echarlo. Por un momento se hizo el silencio. Lo rompió un nuevo chillido de Cersei. Jaime se dirigió con velocidad hacia su lecho y cogió su mano.

-       Ya estoy contigo, ya estoy aquí.
-       Jaime… -susurró su hermana antes de tener una nueva contracción- me duele mucho, y tengo miedo.

Él besó su frente y observó su camisola empapada en sangre. La sangre de las batallas era diferente –pensó- no lo paralizaba de aquella manera, no era la de su hermana.

Un alarido gutural lo sacó de sus pensamientos. Una vieja comadrona lo empujó sin miramientos.

-       Si queréis quedaros hacedlo, a mí eso me da igual, pero no molestéis, el niño está a punto de llegar.

Cinco horas después se oyó por primera vez el llanto del pequeño. Estaba vivo; sus pulmones rugían con fuerza. Es un león -susurró Jaime aliviado-.

-       Es un niño –anunció la comadrona-.

Cersei estiró los brazos instando a que se lo entregaran.

-       Dámelo, dame a mi niño.
-       primero hay que lavarlo, majestad.
-       ¡Qué me deis a mi hijo! –bramó-.

Se lo entregaron envuelto en una toquilla dorada con un ciervo sable bordado; una de las doncellas le acercó unos paños húmedos que la reina cogió para limpiar al bebé. Lo miró con los ojos llenos de lágrimas.

-       Mi pequeño. ¿Sabes? –le dijo bajito al oído- algún día serás el rey de los Siete Reinos.

El niño se revolvió en sus brazos.

-       Marcharos todos –ordenó-.
-       Pero alteza… –trató de protestar el maestre-.
-       He dicho que os vayáis todos. Ordenad que toquen las campanas del gran Septo durante siete días con sus siete noches. Que anuncien a todo Desembarco que ha nacido el hijo del rey, y mandad cuervos, quiero que suenen en todo Poniente.

Los criados se miraron entre ellos, asintiendo, hicieron una reverencia y se retiraron dejando solos a Cersei, el bebé, y a Jaime. Sólo entonces se atrevió este a acercarse a ella. Miró al niño con adoración y esperó a que ella terminase de limpiarlo para tomarlo en sus brazos, cuando lo hizo, lo cogió como si fuese de cristal, era suyo, y era lo más bonito que había visto nunca.

-       ¿Cómo le llamaremos?
-       Joffrey, quiero que se llame Joffrey.

Se acercó a ella y besó con delicadeza sus labios, hacía mucho que no la veía tan feliz.

-       ¿Estás bien?
-       He estado mejor, pero también he estado peor.

El pequeño emitió un leve gemido. Él besó su diminuta frente y la miró de nuevo.

-       Es tan guapo como tú, e igual de rubio, jajaja. Es perfecto, mira todos sus dedos –dijo cogiéndolos con cuidado-.

Cersei observó la escena y tomó conciencia de que Jaime pretendía actuar con el niño como un padre, sintió una punzada de dolor en las entrañas al entender que tenía que frenar esos sentimientos por el bien de su hijo.

-       Jaime… No lo cojas así, pueden darse cuenta de que lo quieres demasiado para ser su tío.

Enarcó una ceja, seductor, y rozó con su nariz la cara del bebé.

-       ¿Qué? No va a ser tan fá…

No le dejó si quiera terminar la frase. Llena de una ira que él no esperaba, se levantó y se lo arrebató de los brazos apartándose después de él.

-       ¡Qué dejes de hacer el ridículo! ¡Qué no te acerques a él a no ser que sea estrictamente necesario! –Gritó protegiendo a Joffrey en su regazo como haría una leona con sus cachorros-.

Sin mirarle lanzó una última estocada a su amor propio.

-       Ahora deberías marcharte. Estoy muy cansada.

Jaime estaba paralizado. Incrédulo, hizo un último intento para convencerla.

-       Cer…
-       ¡VETE! –bramó con los ojos llenos de cólera-.

Su gesto se endureció, tensó la mandíbula y salió sin mediar palabra de las estancias de su hermana.

Las campanas comenzaron a emitir su tañido anunciando al pueblo la llegada del nuevo heredero. Cersei empezó a llorar abrazada a su hijo.



Fin.



Dedicado a todas las mujeres con destinos difíciles
Y a Jaime.






Vida de una reina.

Fan fic basado en Canción de hielo y fuego.

Los personajes y lugares son propiedad de G.R.R.Martin.

Ropadeletras. Septiembre 2013.







Nota de autor:

Gracias.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Alas de mariposa. Microcuento.





Cuando descubrió que había un punto y final y que ya no tendría posibilidad nunca más de saber que estaba bien, se murió de la pena como le pasa a las mariposas que se quedan sin alas para revolotear.

martes, 3 de septiembre de 2013

SXNY



Big:
Hola nena, te he echado de menos.

  Carrie:
Y yo a ti.

El Puchero del Hortelano feat. Bersuit Vergarabat "Hay dias"



El pucherito...

Cuadros bonitos.

Me apetece ver cuadros de John William Waterhouse y de Mark Ryden. Siempre me hacen soñar.













Soñar es bonito. Como dijo Albus Dumbledore: "En los sueños encontramos un mundo enteramente nuestro".

Descubriendo Roma

Ilustración by Elena Idígoras.


A:
Tía, ¡ya casi no le espío!


B:
Es que eso no te hacía bien.


A:
Gracias. Me has descubierto Roma.


B:
Por si se te había olvidado. 



Dedicado a Miri.







Quintales


Miranda y la tempestad.
J.W.Waterhouse


Hay días en los que la vida pesa quintales. Hay días en los que te paralizas un poco y no sabes hacia dónde tirar, hoy es uno de esos. Un día de tempestad.

No me acuerdo quién dijo que "la vida cambia en un segundo", tenía razón.

Puede que ahora mismo no esté demasiado lúcida, llevo cinco días sin dormir más de cuatro horas seguidas, así que os agradecería que no me echéis demasiada cuenta. 

El jueves por la tarde noche me sentía feliz, había venido de mi pueblo con las pilas cargadas, había tenido toda serie de encuentros y conversaciones que habían hecho que la luz se encendiera en mis chichas y en mi alma, había estado publicando cosas en el blog de las que por primera vez en meses estaba medio orgullosa, y entonces todo cambió en un whatssap... La tecnología es maravillosa, pero a veces también es un poquito puta mierda (cada vez escribo más palabrotas).

Me habían dicho algo tan bonito, que hasta pataleaba en la cama sonriente; después, por avatares del destino que no vienen al caso, la realidad me dio una hostia de esas de las que tardas en recuperarte, que te recuperas, pero un rato largo te deja tonto. No dormí demasiado. Quería que todo fuera un error, suplicaba a la vida que... bah, da igual, suplicaba. 
El viernes por la mañana todo fue a más, como en esas obras de teatro donde el prota empieza desde un punto en el que se desmorona todo sin que se lo espere siquiera y ya sólo va a peor. Esa noche tampoco pegué ojo.

Desde entonces los días se han hecho un poco demasiado largos. He tratado de mirar hacia delante, de continuar con normalidad con mi vida... no me está dando mucho resultado; ha llegado pues el momento de parar y resetear.

No quiero dejar de escribir, esta vez no, por más que sienta que no hay calidad en mis palabras tengo que seguir intentándolo, volver a levantarme, volver a ser yo. 

Y también creo que tengo que dejar las redes sociales un ratito, he pensado incluso desinstalar el twitter, el Facebook (que no uso) y el whatssap del I-Phone; he estado a punto de hacerlo varias veces en estos días, pero una especie de cobardía estúpida me frena cada vez que el teléfono me pregunta si estoy segura de eliminar. No sé nada ya, bueno, casi nada que algunas cosas sí. 

Mi terapeuta dice que lo que pasa conviene, a eso me voy a agarrar para seguir caminando. Lo positivo de todo esto es que siempre me sentó fenómeno la languidez francesa rollo "La dama de las camelias", algo aprovechable tenía que sacar.

... Hay días en los que piensas hasta en retomar los vicios de antaño, no lo voy a hacer, que me ha costado mucho dejarlos... y después de la tempestad siempre llega la calma, esto, es de lo que sí sé.

Que tengáis el mejor día del mundo ciberlectores. Un beso grande.


ropadeletras.

domingo, 1 de septiembre de 2013

"Las ilusiones perdidas" Balzac

Por fin, madre de Dios, ni la biblia...

Jajaja. Siempre he pensado que por alguna magia desconocida los libros se empiezan y se terminan en el momento preciso, "Las ilusiones perdidas" me lo ha confirmado.

Estuve un mes esperándolo porque no me lo traían en la librería de barrio en la que me había empeñado en encargarlo. Acabé en la Casa del libro.

Lo comencé y me enamoré hasta las trancas de Lucien de Rubempré. Fatuo hasta el extremo, me encandiló, yo siempre he tenido ojo.

El libro en líneas generales es fantástico. La historia, las descripciones, ¡cómo dibuja París y su sociedad! La prensa, la corrupción...
Cuando alguien es grande, lo es en cualquier época, más allá de que los distintos tiempos tengan otros estilos y otras velocidades.

La segunda parte del libro es ¡BRUTAL! Ahí lo habría acabado yo, al final de esta. No obstante, me han comentado que la tercera parte (donde hablan de cosas legales y "vericuetos" que me importan una soberana mierda) es necesaria para leerte el segundo libro; que ahora mismo no me acuerdo cómo se llamaba, no importa, ya bichearé en su momento porque necesito leer algo ligerito antes de echarme a Balzac de nuevo. 

Es posible que también relea primero "Danza de Dragones" porque como me lo spoilearon nada más empezar, lo leí sin gusto. Esta vez me saltaré los capítulos de Daenerys. Me estoy haciendo random.

Pues eso, que ropadeletras recomienda este libro. A mí me ha hecho disfrutar mucho muchos ratos y me ha enseñado un montón de cosas, es posible que hasta me pueda haber sanado el alma.



ropadeletras. Septiembre 2013.

Microcuento: El verano



Los niños cuidaban a otros niños, y así se pasaban el verano en la calle.


Fin.


(ilustración by Elena Idígoras).

Microcuento: Las letras.

Ni en la vida real ni en la otra, su nombre empezaba por la inicial correcta. Y antes de cambiárselo, porque le gustaba mucho, cogió la maleta y se fue con el viento fresco.

Ayudó que comprendiera que sus mensajes eran marca ACME.

Él amaba las letras.

The End.




ropadeletras. 1 de Septiembre de  2013
(ilustración: Yo por Elena Idígoras)