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jueves, 18 de abril de 2013

Jaime y Cersei. Capítulo final



El adios
Interior estancias Jaime. Al alba.
La luz gris se filtró entre los pesados cortinajes de terciopelo granate anunciando que amanecía en la Roca. los primeros pájaros de la mañana empezaban a trinar. A pesar de que era verano hacía un frío extraño, aciago, que se le metió en el cuerpo a Cersei y le llegó a los huesos y los pulmones, supo al instante que no era un buen presagio y se cubrió con las sábanas mientras la recorría un escalofrío. Volvió la cabeza hacia su hermano que permanecía dormido con un gesto despreocupado; no podía definir que la pasaba, pero notó que comenzaba a axfisiarse, se tapó la boca con la mano para no despertarle con sus gemidos y comenzó a sollozar con el desconsuelo propio de los niños pequeños.
Cuando al cabo de un rato consiguió calmarse acercó su cuerpo al de él con cuidado, su piel emanaba ese calor que siempre la reconfortaba, la llevaba a un sitio conocido donde se sentía feliz y protegida, pero esta mañana no era así. Olvidando el sigilo le abrazó y comenzó a susurrarle al oído su nombre como si al decirlo hiciera más real todavía que estuviera allí - Jaime, Jaime, Jaime... - repitió hasta despertarlo -.
Sus ojos verdes se abrieron, grandes, hermosos, y la sonrió nada más verla, entonces se fijó en sus lágrimas.
- Ey ¿Qué le ocurre a mi niña? Shhhhh, tranquila, tranquila - la estrechó contra su pecho y comenzó a acunarla - estoy aquí Cersei, no pasa nada, deja de llorar por favor.
Oírle sólo consiguió que ella abandonara todo celo y llorase más fuerte apretándose contra él.
- Te vas a ir. Te voy a perder... No-no podemos, no tenemos destino juntos ¿es que no te das cuenta? - comenzó a apretar la mandíbula de tal modo que su mellizo creyó que se la iba a partir - Te voy a perder Jaime... Ya te he perdido.
Él sabía que ella tenía razón, quería mentirla para mantenarla a salvo del dolor pero era inútil, sabía que era verdad por más que quisiera negárselo a si mismo. Los días habían pasado rápidos y ajenos como lo hacen las jornadas de los amantes destinados a decirse adiós.
Últimamente habían buscado cada segundo para amarse a escondidas, no sólo por las noches en los aposentos de uno u otro, lo hacían en el bosque, en el acantilado, incluso una vez en las caballerizas arriesgándose a ser encontrados, en cualquier sitio; era como si no les importara nada, una locura febril les llevaba con desesperación constante.
Cersei se tumbó encima de él como hacía cada vez que acababan de hacer el amor, el miembro de Jaime se endureció al instante, ella llevó su mano hacia él y comenzó a acariciarlo, su mellizo arqueó la espalda y lanzó un gemido, pero retiró con amor los dedos de la muchacha.
- No Cer, nos queda poco tiempo juntos, prefiero abrazarte y sentirte junto a mi que acostarnos, no sé el tiempo que tenemos y no quiero hacerlo rápido, te mereces que te cuiden - ella profirió un lamento desconsolada y se fundió en sus brazos- Ya, ya - trató de apaciguarla - volveré contigo, de verdad, no sé cómo ni cuándo pero te prometo que volveré de algún modo y ya nadie podrá separarnos nunca más.
Ambos sabían que eso no era cierto, pero los dos hicieron como que se lo creían.
El sol ya había subido a lo alto del cielo cuando llamaron a la puerta. Se separaron de un salto y Cersei se escondió debajo de la cama.
- ¿Sí? - dijo él con aplomo -.
- Jaime, soy Tyrion, ¿puedo pasar?
La rubia melena de ella apareció de debajo del lecho con el gesto transido de odio. ¿Pero es que ese monstruo no les iba a dejar nunca en paz? - pensó -. Jaime la calmó con un gesto de su mano al notar su cólera y respondió.
- Pasa Tyrion - El pequeño de los Lannister entró y cerró la pesada puerta de roble con cuidado, había venido corriendo, le faltaba el resuello; reparó en Cersei pero volvió los ojos a su hermano -.
- He venido todo lo rápido que he podido, imaginaba que estábais durmiendo juntos. Padre ha ordenado que vengan a buscaros, se ha adelantado la partida a Harrenhal, sales hoy, ahora - después de decir esto agachó la cabeza - no quería que os pillaran, por si os hacían algo y todo eso.
Los mellizos se miraron un momento en silencio. Era el adios, ella salió de su escondite y se sentó ausente en una silla mientras Jaime se incorporaba y comenzaba a vestirse. Cersei clavó la vista perdida en el suelo retorciendose las manos, no quería verlo marchar, no quería darse cuenta de que su cuento de hadas se había terminado pero así era. Al cabo de lo que le parecieron nada más que unos pocos segundos él estaba preparado, se acercó a ella, levantó su barbilla con el dedo y le dió un suave beso en los labios.
- Volveré te lo juro, volveré. Créeme.
Su hermana no fue capaz de contestarle, sólo miró a sus profundos ojos y comenzó a llorar de nuevo. Jaime se incorporó y se dio la vuelta para que ella no le viera la mirada húmeda. Salió de la estancia con su hermano pequeño saltando detrás de él. Cuando se cerró la puerta y ella tomó conciencia de que probablemente no volverían a repetirse aquellos días quiso fallecer.
Las horas fueron pasando inexorables hasta que se atrevió a levantarse y salir al balcon, no hubiera podido decir cuantas fueron. Respiró todo el aire que pudo y comprendió que una parte de ella había muerto con su marcha. Se juró que nunca volvería a dolerle el corazón de aquella manera. No se lo permitiría a si misma. Jamás.
Fin.
Fanfic Jaime y Cersei
personajes y lugares propiedad de G.R.R.Martin
ropadeletras.
Abril 2013.





Gracias a tod@s los que lo hayáis leído (entero o a capítulos sueltos)
 espero que os haya gustado.

Cristina ropadeletras

viernes, 5 de abril de 2013

Jaime y Cersei. Capítulo VII



La piel
Interior aposentos Cersei. Noche. Arde el fuego.
 El calor y un dolor sordo la hicieron espabilarse, gimió de forma leve y se llevó la mano a la planta del pie haciéndose un masaje. Estiró la columna y cuando le dio un nuevo latigazo la prudencia le hizo parar todo movimiento para observarse, vio los moratones y levantó lentamente la cabeza.
Allí estaba Jaime tumbado a su lado, dormido, a pesar del daño que sentía por todas partes no pudo evitar sonreír, él se encontraba con ella. Recordaba haber salido de la Roca con el potro de Tyrion, escuchar a Jaime a su espalda y poco más, pero el cuerpo lleno de cardenales la hizo pensar que se había caído del caballo, "mandaré matar a ese penco" - reflexionó -.
Se incorporó como pudo y sentada en el lecho recapituló los últimos acontecimientos. Lo de Raeghar ya no iba a ser, no es que quisiera casarse con nadie que no fuera Jaime, pero puestos a un matrimonio convenido, mejor un príncipe de ojos violetas y cabello de plata. Ahora, debía ir a Desembarco del Rey con su padre mientras su mellizo se marchaba sólo a Harrenhal donde estarían gran parte de los hombres más poderosos y las mujeres más bellas de los Siete Reinos, incluida esa tal Elia de Dorne con quien su madre le quiso casar y era la que ya la había humillado quitándole a su esposo. Se moría de celos sólo de pensar que él podría mirarla y verla guapa, a ella o a cualquier otra, "¿y si la dejaba de querer?", una lágrima rodó por su mejilla, se la limpió con el dedo y reprimió el llanto tragando saliva, "una leona no llora" - se dijo a si misma -. Pero la certeza de la próxima distancia no la permitía respirar por muy leona que fuese y muy poco que quisiese reconocerlo.
No quería que ocurriese nada de lo que estaba pasando, todo le venía muy grande, todo era un calvario y no estaba acostumbrada a eso desde el fallecimiento de su madre, pero tenía cuatro años entonces, la vida la había cuidado tras aquello. Su padre la ignoraba con fingido desdén e intentaba cruzar lo menos posible la mirada con ella; una vez de niña, escuchó escondida en las cocinas a las que había ido a robar pastelillos de limón para ella y su hermano como la cocinera le contaba al herrero que el padre odiaba a la niña porque era la viva imagen de su madre. Pero a la pequeña la daba igual que no la quisiera nadie, Jaime la quería por todos juntos y más, no necesitaba ninguna otra cosa.
Acercó los labios al brazo desnudo de su hermano y comenzó a besarlo con delicadeza, lo lamió con la punta de su lengua y acercó su cuerpo al de él, la calidez que emanaba y su aroma le erizaron el vello de la nuca. Cersei se colocó a horcajadas sin reparar en sus dolores sobre Jaime y se acurrucó en su cuerpo. Unos minutos después estaba dormida.
Cuando despertó y lo primero que vieron sus ojos fue su melena rubia, instintivamente la besó, la encontró tumbada hecha un ovillo encima de él como tantas otras veces y sus labios dibujaron una sonrisa; estaba viva y se encontraba bien.

El miedo que había tenido cuando la recogió como si fuera una muñeca de trapo del suelo en el valle le hizo correr hasta el castillo con ella en sus brazos sin sentir siquiera que la llevaba. Su padre había salido con urgencia de La Roca tras hablar con ellos. Cuando Tyrion les vió aparecer en el patio, voló hacia los mellizos, cogió la mano que colgaba inerte de su hermana y comenzó a besarla, "no te mueras por favor" - gemía el pequeño de los Lannister- "Ya no más, tú no, ya no más ". Los maestres la atendieron y después la llevaron a descansar a sus estancias. Jaime se negó a moverse de su lado ni un sólo segundo.
Volvió a besarla y la apretó más en el abrazo, su virilidad se endureció al instante por tenerla sobre él, sin poder evitarlo jadeó y por instinto puro se apretó contra el sexo de su hermana; entonces, la recostó con mucho celo y comenzó a desatar los lazos de su camisón, recreándose. Cersei abrió los ojos.
- Hola mi amor - le susurró ella-.

Jaime se acercó a su boca.


Continuará
...
Personajes y lugares propiedad de G.R.R.Martin
Fanfic Jaime y Cersei.
ropadeletras. Abril 2013

lunes, 1 de abril de 2013

Jaime y Cersei. capítulo VI



Padre
Interior Roca Casterly. Día.
Cersei se paró en seco y soltó la mano de su hermano antes de entrar, alisó el terciopelo verde de su vestido y se recompusó el peinado de forma recatada. La única persona que le provocaba miedo en el mundo se encontraba tras aquellas puertas de roble macizo. Jaime la miró y pasó los dedos por uno de los pájaros bordados de sus mangas. "Estás muy guapa. No te preocupes" - le susurró con cariño mientras le sonreía para tratar de darle fuerzas - La muchacha respiró una bocanada de aire para llenar el pecho, como si intuyera que dentro de aquella estancia le iba a faltar el oxígeno. Él abrió la puerta y se apartó para dejarla pasar primero.
Lord Tywin levantó la cabeza de sus pergaminos ante la llegada de sus hijos mayores. Dejó la pluma a un lado y entrelazó los dedos.
- Creía que os iba a tener que esperar el día entero.
Jaime fue a sentarse en una de las sillas de la mesa del consejo, pero una mirada de su padre le hizo comprender que era más oportuno quedarse en pie.
A ti no te necesitaré mucho tiempo - dijo dirigiéndose a su varon - Mañana saldrás para Harrenhal al amanecer - ambos hermanos se miraron sin acabar de comprender -.
- Padre - se atrevió a decir Jaime con sumo cuidado - ¿Podré participar en el Torneo de Whent?
Lord Tywin esbozó una sonrisa que no tenía nada que ver con la alegría.
- Participarás y ganarás, el hijo de la mano del Rey no puede hacer otra cosa. Además Aerys estará allí, quiero que vea el poder de la Roca en todo su esplendor - Jaime asintió - ahora puedes marcharte. He de hablar con tu hermana a solas.
- Pero... - intentó continuar -
- He dicho que puedes marcharte. Cersei, toma asiento.
El terror se reflejaba en la cara de ella, ni siquiera fue capaz de mirar a su hermano cuando este salió cabizbajo del salón. Se sentó en silencio lo más recta que pudó y aguardó a que su padre continuara.
- Como sabes, el príncipe Rhaegar te ha desestimado. No eres lo suficiente buena para él - Cersei acusó el golpe, no lo sabía, pero sintió que la voz de reproche la hacía culpable a ella de ese rechazo - tendremos que cambiar de planes. He pensado que mientras Jaime nos representa en Harrenhal, nosotros deberíamos ir a Desembarco del Rey a buscar otra opción que sea más adecuada para nuestra casa e intereses, o como mínimo lo menos dañina posible. Saldremos dentro de dos días. Prepara tus mejores trajes.
¿De qué intereses la estaba hablando? Los de ella desde luego no eran. Hizo amago de levantarse, el golpe de cólera casi había provocado que olvidará quién era su padre y cómo se comportaba cada vez que había tomado una decisión, él clavó sus ojos en ella.
- ¿Algún problema?
- Sí... Bueno no... Padre, por favor, yo quiero ir a ver el torneo, ¿no podríamos ir los tres juntos? y después si seguís considerándolo marcharé con vos a Desembarco... O a donde queráis, pero os lo suplico, permitidme ...
El señor de la Roca dio un fuerte puñetazo en la mesa y los tinteros que había encima cayeron sobre los pergaminos inutilizando varios. Una criada apareció de la nada y empezó a recogerlo todo con celeridad.
- No toques nada - gritó Lord Tywin - Y sal de aquí. ¡Ahora mismo! - la sirvienta agachó la cabeza y desapareció, él volvió la mirada hacia su hija. La misma rigidez de su gesto se notaba también en sus movimientos -. ¿Que te permita? Te han desechado, Cersei, no estás en condiciones de pedir ninguna concesión. Partiremos dentro de dos días y no hay más que hablar, ahora puedes retirarte.
Supo que la conversación había finalizado, debía callarse, se levantó e hizo una reverencia a su padre conteniendo el llanto, pero en cuanto se encontró en los pasillos las lágrimas surgieron sin que las pudiera controlar; se apresuró a salir de allí, necesitaba ir a algún sitio donde poder chillar y desgarrarse sin ser vista. Se estaba ahogando. Corrió cuanto pudo a los establos y sin preguntar cogió el caballo que estaba ensillando el encargado de las cuadras.
- Mi señora - trató de avisarle el mozo -, es el caballo de vuestro hermano Tyr...
No le dejó terminar las frase. Como pudo, recogió los bajos de terciopelo de su vestido, pusó un pie sobre el estribo y salió cabalgando a toda velocidad de la Fortaleza.
Jaime se encontraba sentado en la balaustrada de piedra junto a su hermano pequeño cuando la vió marchar. Atemorizado chilló - "Cersei" - pero ella ya había desaparecido por la puerta del castillo. Hizo un gesto nervioso a Tyrion y se dirigió a toda velocidad a buscar un corcel para perseguirla. Cuando llegó al camino, la divisó en los linderos del bosque. Espoleó a "Furia" y fue tras ella. Su temor crecía a medida que la veía alejarse, iba demasiado deprisa y no llevaba la vestimenta adecuada para montar de esa manera.
- Cersei. ¡Para Cersei! - gritó varias veces, pero su melliza o no le oía o no le quería escuchar- vamos, rápido - azuzó a su caballo -.
Ella lloraba mientras le clavaba al animal los talones en los costados, empezó a gemir de dolor mientras sollozaba sin parar. Había oído a Jaime llamarla, pero no quería parar, su mundo se acababa de derrumbar y no quería compartirlo con nadie, ni siquiera con él. Su suerte estaba echada y era la peor de las imaginables. El caballo estaba muy excitado, su estado de turbación parecía haber contagiado al animal, de repente se percató de que no podía controlarlo y entonces el pánico la venció.
Su hermana hacía cosas cada vez más raras sobre el potro de Tyrion, era un rocín muy nervioso y empezaba a galopar de un modo extraño, trató de acelerar el paso justo cuando la vio caer, entonces el pavor se apoderó de él. Llegó hasta Cersei y saltó al suelo jadeando con angustia, ella se encontraba inconsciente tirada junto a un árbol. Se agachó y la tomó sobre sus rodillas limpiándole el barro que tenía en la cara y en el cuello.
- Cersei. Cersei, mi amor, por favor despiértate - repitió varias veces sin obtener respuesta -.
Comenzó a llorar mientras apretaba el cuerpo inerte de ella junto al suyo. No te mueras, por favor no te mueras o me muero yo - dijo mientras hundía la cara en su cuerpo y comenzaba a besarlo de un modo desesperado -.
El grito desgarrado de Jaime llenó el valle.
Continuará
...
Fanfic Jaime y Cersei
Personajes y lugares propiedad de G.R.R.Martin
ropadeletras
Abril 2013

miércoles, 27 de marzo de 2013

Jaime y Cersei. Capítulo V



El libro
Interior Castillo. Pasillos. Día.
Esperó a que cerrara la puerta de su estancia y se alejara por la galería, verle ladearse al caminar no sólo le causaba odio, también había una mezcla de repugnancia y vergüenza ajena; cada vez que se mostraba en público junto a ellos se apartaba lo más posible para que no la contemplaran a su lado, no entendía como Jaime podía quererlo tanto, pero así era.
Entró a sus aposentos y se dirigió con seguridad hacia donde él tenía los libros, le parecía absurdo que aquel monstruo leyera sin parar. ¿Acaso creía que iba a ser maestre? -pensó-. 
A ella le gustaba leer aunque no en demasía, disfrutaba cuando lo hacía con Jaime porque él le contaba la historia de Poniente como si fuera un cuento y ella podía pasar horas escuchándolo. Cogió uno al azar. " - La conquista de Dorne, por el Rey Daeron" - leyó en el lomo - acarició un momento con sumo cuidado las letras doradas en relieve sobre el cuero y se puso el tomo bajo el brazo mientras se agarraba los bajos del vestido; salió sin molestarse en cerrar.
Recorrió los pasillos de camino a los establos agradeciendo no cruzarse con nadie, porque cada pocos pasos había de pararse para colocar bien su ropa interior. Le seguía doliendo la entrepierna y cualquier roce le hacía suplicar a los Siete para que se lo calmaran, pero los Dioses no la escuchaban, "- probablemente no aprueben el incesto - bromeó para si misma - después iré a buscar leche de la amapola". Se echó a reir y llegó a las caballerizas.
Sabía que el enano estaría allí, una de las gatas había parido una camada hacía poco y todas las tardes iba a alimentar a la madre para que tuviera leche para sus crías, se lo había dicho Jaime. De hecho, se le había ocurrido matar a uno de los gatitos delante de él en un principio, pero le pareció excesivo y por eso fue a buscar el libro.
Cuando se acercó, el pequeño de los Lannister agachado sobre sus cortas piernas acariciaba con cariño la cabeza al animal. La gata en cuanto vio a Cersei, bufó. Tyrion se dio la vuelta y al tratar de levantarse rápido cayó sobre la paja sucia, su hermana se rió a carcajadas.
- ¿Te caes bufón? - el pequeño observó lo que llevaba su hermana bajo la axila y se incorporó en silencio - Son esas patas cortas, te hacen perder la estabilidad, pero eso ya lo sabes, eres consciente de tu deformidad. - Tyrion no sabía por qué Cersei portaba su libro, uno de sus favoritos además, pero sintió una punzada de terror pensando en que podía hacerle algo - Tengo que hablar contigo, monstruo.
- Claro Cersei, dime qué-qué deseas - contesto el muchacho poniendo mucho cuidado en no disgustarla-.
- Quiero que te mueras, pero de momento eso no parece que vaya a ser - se encogió de hombros como si hubiera dicho algo muy divertido- quiero saber qué vistes añoche en las estancias de Jaime - el pequeño empezó a respirar de forma más acelerada, notaba cómo por más que quisiera el aire no le llenaba el pecho -. Y no me mientas.
- No vi nada - el bofetón le hizo caer de nuevo -.
- ¿Me tomas por idiota engendro? ¿¡Que qué vistes!?
- Te lo juro que no, que no vi nada de nada Cer... - la patada de su hermana le alcanzó en el estómago y le hizo contraerse por el dolor-.
- ¡Qué me lo digas! - Sus mejillas encendidas y su voz impregnada de cólera le amedrentaron, pero más lo hizo ver cómo deslizaba el volumen de "La conquista de Dorne" de manera descuidada hacia sus dedos.
- Por favor Cersei, te lo suplico, ese libro habla de el rey Daeron, el joven dragón y de su conquista sobre Dorne... Por favor.
- Como si habla de los Otros o de la Madre. Es tu última oportunidad y me estás enfadando - Tyrion sólo contemplaba como manejaba bruscamente la historia de uno de sus Reyes preferidos. Trató de acercarse extendiendo sus diminutos dedos y su hermana hizo que tiraba la obra. La miró mientras emitía un quejido y decidió rendirse como siempre hacía con ella, bajó de nuevo la mirada al suelo y suspiró-.
- Os vi besaros, Jaime estaba desnudo encima de ti, había sangre en el lecho y tú, tú gritabas... y él también. Sólo eso. - Cersei se quedó un momento parada y después dejó caer el libro abierto sobre la paja, con tranquilidad pisó las tapas y lo restregó para mancharlo más. Tyrion se lanzó al suelo a por él, llorando - no, no - susurraba -.
Justo cuando iba a volver a pegarle oyó la voz de Jaime a sus espaldas y levantó el pie retirardose un poco. "- ¿Qué pasa aquí?" - Cersei clavó los ojos en el pequeño de manera amenazadora y se volvió - "- A Tyrion se le ha caído un libro y le estaba ayudando a recogerlo".
Jaime miró incrédulo a su hermano menor que tenía el rostro demudado, "- ¿Es eso verdad?¿Se te ha caído? - Tyrion asintió evitando sus ojos -  Vaya, lo siento mucho". Alargó la mano para ayudarle a incorporarse pero Tyrion no la tomó, se levantó como pudo y salió corriendo de modo torpe con su tesoro recuperado abrazado al pecho. Cersei le observó marchar mientras su mellizo resoplaba entristecido.
- Sigue enfadado por habernos visto. Seguró que se impresionó, es muy pequeño ¿Te ha dicho algo?
- ¿A mi? a mi no me dice nada ese enano - dijó con la impunidad a la que se había acostumbrado desde pequeña -. Está loco, no le hagas caso.
- No le insultes Cer por favor, es nuestro hermano. - Cersei hizo una mueca y Jaime no pudo evitar sonreír - ya hablaremos con él.
- Sí, sí, ya hablaremos con él.
- Bueno - concedió - Oye, que yo te estaba buscando. Padre quiere conversar con nosotros. Nos espera.
Cersei se sobrecogió como la ocurría últimamente cada vez que algo tenía que ver con Lord Tywin, al notar su miedo, su mellizo le acarició la mejilla con mucha ternura y le dio un beso suave en los labios. "- Todo irá bien, te lo prometo". La tomó de la mano y juntos se dirigieron al interior de la fortaleza.
Continuará
...
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Fanfin Jaime y Cersei.
ropadeletras. Marzo 2013.


viernes, 22 de marzo de 2013

Jaime y Cersei. Capítulo IV



La primera vez
Interior aposentos Jaime. Roca Casterly. Noche
Caminaron de la mano hasta que estuvieron dentro de la estancia, no se habían atrevido a decirse nada en todo el recorrido, Cersei notó que se sentía avergonzada además de nerviosa. - Esto es ridículo - pensó - hemos estado a punto de hacerlo cien veces, entonces ¿por qué no me atrevo a mirarle a la cara?- reprimió un suspiro.
Antes de cerrar la puerta, él echó un último vistazo al pasillo. La Roca dormía, el silencio lo cubría todo. Se dirigió al fuego, removió las brasas que quedaban para avivarlas y echó dos troncos. Su hermana le observaba de pie y con los brazos cruzados en el estómago, él se incorporó y se acercó a ella, le quitó un mechón de pelo de la cara y la besó. Cersei fue la que rompió el silencio.
- Bien, y ahora ¿qué?
- Ahora eso... Lo hacemos.
- Ya ya - se volvió a abrazar a si misma intranquila - Pero ¿cómo empezamos?
Jaime la tomó en sus brazos y la llevó al lecho, la tumbó con mucho cuidado y se recostó a su lado. Empezamos así - susurró en su oído mientras comenzaba a besarla - Cersei se calmó al momento, le agarró del jubón y lo echó encima de ella, comenzó a besarlo con deseo mirándole a los ojos mientras él abría su vestido, la excitación hizo que le rompiera los botones, después le desató los lazos del corpiño y hundió la cabeza entre sus pechos, se los lamió y mordió hasta que ella empezó a gemir, mientras con la mano le levantaba las enaguas y buscaba su sexo, su humedad delató que lo esperaba ansiosa, levantó la cabeza - tienes ganas ¿eh? - bromeó simpático, ella dio un respingo hacia atrás y se cubrió, - ¿y qué? ¿acaso no te gusta? ¿insinúas algo?- Jaime se quedó muy quieto sin saber cómo reaccionar, aún con la mano entre las piernas de su hermana - No-no Cer, claro que me gusta ¿por qué te enfadas?- Fue a hablar, pero primero pensó, algo raro en ella pero está vez reflexionó un segundo y se dio cuenta de que no tenía que mentir, a él no - porque tengo mucho miedo, Jaime -. Él la atrajo hacia si y empezó a besarla por toda la cara mientras sonreía, - no lo tengas - dijo mimándola.
Volvió a acariciarla mientras con la otra mano se soltaba la ropa, al acabar se tumbó sobre ella, - abre las piernas - le dijo, ella asintió y le obedeció, sintió como su hermano colocaba su miembro y durante un segundo se tensó, al notarlo, su mellizo la calmó mientras se introducía poco a poco en ella. Cersei se mordió el labio reprimiendo un grito, aunque le dolía también le gustaba y su cuerpo le pedía a gritos seguir adelante.
Jaime fue entrando más, lo hizo muy despacio y frenaba cada vez que notaba que le hacía daño para besarla y acariciar su cuerpo, pero hubo un momento en que no pudo contenerse más y de una embestida se encontró totalmente dentro de Cersei, ahí sí gritaron los dos, él arqueando la espalda de placer y ella de dolor, él miró hacia abajo y vio la sangre entre sus piernas manchándolo, pero eso sólo consiguió excitarlo más, comenzó a entrar dentro de su hermana con mayor ferocidad, estaba loco por llenarla con su semilla para que le dejaran quedársela. Cersei chillaba, pero ya no de dolor, agarró su cintura con las piernas y le clavó las uñas en la espalda gimiendo cada vez más, eran uno.
La puerta se abrió tan de repente que no lo oyeron, lo que escucharon fueron sus gritos. -¡¿Jaime estás bien?! ¡¿te pasa algo?!- El pequeño de los Lannister se quedó petrificado cuando los descubrió juntos, miró a su hermano con la incredulidad reflejada en el rostro, luego miró lo que estaban haciendo buscando confirmación a algo que empezaba a asustarle y entonces vio la sangre en las sábanas, levantó la cabeza y se encontró con la mirada de Cersei, había odio en ella, mucho.
Tyrion dio dos pasos de espaldas arrastrando la espada que con su estatura y su traje de dormir sólo resultaba cómica. - No sabía, yo perdón.- Se giró para marcharse. Jaime se subió el calzón y corrió tras él, - Tyrion no es lo que parece- Cersei acusó la frase todavía abierta de piernas y manchada de su propia honra recién perdida, sentándose abrazó sus rodillas y se enfadó. Tyrion continuó caminando sin mirarle siquiera - Yo sólo he venido al oír gritos, creía que te pasaba algo pero ya me voy- Cuando su hermano mayor trató de agarrarle del brazo, él se soltó de un tirón. Salió y cerró la puerta.
Jaime se dio la vuelta y volvió al lecho moviendo la cabeza, al principio no se percató de su gesto, - ¿continuamos? - le dijo mientras hacía ademán de tumbarla, pero ella no cedió, entonces la miró a los ojos sin entender.
- ¿Esto no es lo que parece? ¿y qué es? Porque a mi me daba toda la impresión de que estábamos follando, hermano.
- Sí, sí, claro y ahora seguimos.
- No seguimos, Jaime, no seguimos. Le has dicho a ese monstruo que esto no era lo que parecía, te pregunto otra vez ¿qué es esto? ¿Usarme antes que Rhaegar? - Nunca la había pegado, pero en ese momento no pudo contenerse y le dio un bofetón.-
- No vuelvas a decir eso jamás, no pronuncies su nombre. Esto es amor y tú eres mía y yo soy tuyo.
La trastornaron más sus palabras que el tortazo, soltó sus rodillas y le besó con violencia. Continuaron haciéndolo el resto de la noche porque ya no entró nadie más para frenarlos, a la mañana siguiente ella se despertó antes que él, al verle dormido le besó suave y se bajó del lecho; notó un dolor sordo entre los muslos y sujetándose el sexo con la mano salió cojeando de las estancias.
Continuará
...
Personajes y lugares propiedad de G.R.R.Martin
Fan fin Jaime y Cersei
ropadeletras
Marzo 2013

miércoles, 20 de marzo de 2013

Jaime y Cersei. Capítulo III


Planes
Interior Roca Casterly. Noche.
Cersei corrió por la galería dorada buscándole, se agarraba los bajos del vestido con obstinación, miró en la boca del León y por fin lo encontró con Tyrion en la sala de los Héroes. Ambos estaban tumbados rodeados de libros frente al fuego, Jaime medía el doble que su hermano, lo único que se oía a parte de sus voces y sus risas era el retumbar del mar. Algunas veces se escondía allí con su mellizo cuando querían robarse abrazados de día. Las llamas hacían que su pelo rubio brillara como el sol. Se quedó contemplándole muy quieta.
Tyrion hablaba lleno de emoción. - ... y la estancia es redonda Jaime y tiene vistas al mar, las paredes también son blancas y en invierno las cubren con tapices de lana blanca para protegerlas del frío, y sobre la chimenea hay un escudo que también es blanco, claro, con dos espadas cruzadas. Oséa, todo blanquísimo. Tiene una mesa muy grande con siete sillas, la del Lord Comandante que es de roble negro y preside y las seis de su Guardia Real a los lados, la mesa es de arciano, y se sostiene sobre tres patas que son corceles... Blancos ja ja ja.- Orgulloso y sonriente asintió con la cabeza mientras su hermano le escuchaba admirado - vaya - exclamó Jaime, animado por su interés el pequeño de los Lannister continuó  hablando, - Sí, esa estancia está en el primer piso de la Torre de la Espada, que tiene cuatro plantas y una escalera en espiral y luego también está "El libro de los hermanos" que casi todos le llaman "El libro blanco" pero se llama de la otra manera, donde los Comandantes escriben cada uno su historia, existe desde el principio. Tiene tres palmos de alto y dos de ancho - acompañó el comentario abriendo mucho los brazos para darse énfasis - tiene mil páginas de pergamino niveo al igual que sus tapas de cuero y los goznes y los cierres son de oro puro... - Cersei ya se había hartado de escucharle, odiaba a Tyrion más que a nadie en el mundo, lo había hecho desde el mismo momento en que nació y le arrebató a su madre, no iba a consentir que también le robara a Jaime. Se acercó a ellos altiva.
- Tú, enano del blanco blanco blanco, vete, pesado. Tengo que hablar con Jaime a solas.
Tyrion se quedó muy callado, era obvio que la tenía mucho miedo. Su hermano mayor trató de defenderlo.
- Déjalo Cer, me está contando cosas de los Capas Doradas.
- Vale, pues si es lo quieres me voy - Hizo ademán de darse la vuelta, pero Tyrion se levantó lo más rápido que pudo y se dirigió a la puerta .-
- Ya me voy yo - Sabía que si se quedaba después lo pagaría, él quería a su hermana y se había esforzado mucho en que ella lo quisiera a él aunque fuera sólo un poco, pero nunca lo había conseguido. Cruzó la estancia y desapareció, Cersei se volvió entonces hacia su otro hermano que la miraba con reproche.-
- ¿Sabes que nos vamos a Desembarco del Rey?
- No vamos a Desembarco - dijo él extrañado - nos vamos a Harrenhal a ver el torneo de Whent - su voz se fue animando, le excitaban las aventuras - Le voy a pedir a padre que me deje participar. - Por un momento Cersei se sintió desorientada, hasta él parecía tener más noticias que ella.-
- ¿Torneo de Whent? No.
- Sí. Vamos a ver a ser Arthur Dayne en persona.
- Me importa una mierda Ser Arthur quien sea, como si están los Siete juntos allí, Jaime ¿es que no sabes a qué vamos? - El contrajo un poco el gesto, el tono nervioso le puso alerta.-
- A ver las justas...
- Eres muy inocente. Padre no va a ver justas porque sí. Van a negociar mi matrimonio con Raeghar Targaryen. - Jaime enmudeció y en su ojos se atisbó un deje de terror, ella continuó, casi escupía las palabras - Madre nos quería casar con Oberyn y Elia Martell pero ella ya no está y a padre le parecen poco para nosotros ¿qué creías? ¿que nos iban a dejar en paz? Ya tenemos edad de ser desposados.
- Yo-yo - tartamudeó el muchacho - yo me quiero casar contigo y pronunciar los siete votos, recibir las siete bendiciones...
- Sí y hacer las siete promesas. No nos van a dejar, no somos dragones hazte a la idea ya. No va a sonar una canción nupcial, no para nosotros, ni podremos intercambiarnos las capas. Me van a obligar a irme con otro y me encamarán con él. - Jaime se levantó al oír lo último y la agarró con violencia del brazo.-
- Eso nunca, ¿me oyes? ¡NUNCA! - le gritó con furia mientras la zarandeaba - Puede que no nos casen y nos consideren una sola carne, un solo corazón y una sola alma, pero ya lo somos. No te puedes acostar con otro. - Ella se soltó enfadada-. Por favor Cersei.
- ¿Acaso crees que quiero? ¿piensas que estoy deseando abrirme de piernas ante un hombre que ni conozco? Me llevan como a los caballos a un mercado, me van a vender como carne por... Por más poder, por su beneficio.
En ese momento empezó a temblar y a llorar desconsolada, Cersei sólo se mostraba vulnerable ante él a nadie más se atrevería a mostrarle un atisbo de debilidad, pero a su hermano sí, a él podía enseñarle las heridas, porque se las lamía. Jaime la atrajo hacia si, ella trató de luchar sin mucha resistencia para liberarse, él persistió hasta que se rindió, puso la cabeza de ella en su pecho mientras la abrazaba con fuerza como si así fuera a ser sólo suya y comenzó a acariciarle la melena dorada mientras la besaba en la frente. Él también tenía ganas de llorar pero era el hombre y su hermana lo necesitaba fuerte a su lado. Le levantó la barbilla con el dedo y la miró a los ojos. -  Perdóname. Algo se nos ocurrirá, verás - le dijo mientras limpiaba sus lágrimas - aunque... Si tú quieres, de momento podemos hacer una cosa.- Ella le observó llena de anhelo - ¿El qué? - Jaime comenzó a besar sus párpados con delicadeza, después sus mejillas y por último su boca. Rozó su cara con la nariz y clavó la mirada en ella - podemos acostarnos juntos, del todo -.
Cersei  tembló al escuchar las palabras que salían de sus labios, llevaba tiempo deseándolo, de hecho, cada vez les costaba más parar cuando empezaban a besarse y tocarse. Su hermano había derramado su semilla sobre ella muchas veces ya, incluso un par de veces mientras la rozaba había introducido un poco su miembro dentro de ella pero había parado en cuanto su hermana gritó de dolor, jamás se habían atrevido a llegar hasta el final.
Cuando recuperó el resuello asintió muy lentamente. - Sí que quiero, más de lo que he querido nunca nada. Lo haremos esta noche Jaime, y después ya me dará igual lo que pasé porque ya seré tuya para siempre - buscó su lengua con avidez y le besó mientras notaba la excitación de él - Sólo te quiero a ti en mi cama. A nadie más, nunca.
Jaime la abrazó con toda su solidez y la llevó de la mano hacia sus aposentos.
Continuará
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ropadeletras. Marzo 2013


domingo, 10 de marzo de 2013

Jaime y Cersei. Capítulo II


El cambio
Roca Casterly. Estancias Cersei. Noche.
Cuando cerró la puerta aún ardía el fuego. El lecho brillaba en la penumbra de la alcoba, se acercó despacio tratando de no hacer ruido más por costumbre que por otra cosa. De los dos hermanos, ella era siempre la más ruidosa, la más impulsiva; era tan altiva que la daba igual que los criados se enteraran de lo que estaban hablando, en el fondo Jaime sabía que también lo hacía porque era muy confiada, se creía a salvo de todo. Él en cambio aún haciendo siempre lo que le daba la gana tendía a ser cauteloso con sus planes, era discreto, tenía la mente templada de los Caballeros.

Lo hacían casi todo juntos, a Cersei le gustaba mucho estudiar con él, Jaime siempre contestaba a cualquier cosa de manera arrogante y cruzaba las piernas echando la silla hacia atrás cuando acertaba la respuesta, después la miraba y siempre esperaba a que el maestre se diera la vuelta para tirarla un beso, muchas veces habían estado a punto de pillarlos, pero él sabía ser un embaucador e invariablemente distraía al anciano que les enseñaba.
Donde no estaba nunca era en las clases privadas que le imponía Lord Tywin para tratar de corregir su "desviación" como él la llamaba. Sabía que se ponía enferma cada vez que le veía marchar a ellas porque a él le cambiaba el gesto, se ponía sombrío y dejaba de hablarla. En esos momentos odiaba a su padre desde lo más profundo por hacerlo sufrir de esa manera.
El muchacho se fue quitando el jubón y los pantalones por el camino, después hizo lo mismo con los calzones y se introdujo en el lecho junto a ella, le extrañó que su hermana llevara el camisón puesto porque siempre le esperaba desnuda. Le retiró el pelo de la cara y le acarició la melena con suavidad. - Cersei - susurró Jaime dándole un beso en la mejilla - ¿estás dormida? - Esperó su respuesta en silenció, pero ella no replicó - Cer, que ya he venido -. Sin saber muy bien el motivo, un golpe de desaliento le sacudió el estómago; no era más tarde que otros días, bueno, a lo mejor un poco, esa misma tarde había evitado ver a su hermana porque su padre había sido especialmente duro con él y sus problemas para escribir y leer bien. Le había llegado a humillar y él había desaparecido del castillo en cuanto Lord Tywin había dado por finalizada la clase. Se marchó al acantilado y se sentó en la hierba donde solían besarse.
Al cabo de un rato de esperar su contestación se dio por vencido, se recostó a su lado y se durmió abrazándola y pegando su sexo contra el cuerpo de ella.
Cersei se mantuvo inmóvil hasta que notó la respiración pausada del sueño de su hermano, sólo entonces abrió los ojos, todavía los tenía enrojecidos. Ese atardecer le había visto entrenar sentada desde el alféizar de la ventana, su habilidad con la espada empezaba a ser famosa a sus años, podía pasar horas sólo mirándole, en un momento él la había advertido, la sonrió y le guiñó un ojo, a ella le había vibrado el vientre. Después vió como iban a buscarle y más tarde observó también cómo él salía apretando los puños hacia quién sabía dónde, entonces saltó al suelo y marchó a averiguar dónde estaba, pero de camino se había encontrado en uno de los pasillos a su padre hablando con uno de sus consejeros.
- No me gusta esa familia, están locos de acostarse durante generaciones entre hermanos, pero Rhaegar Targaryen puede ser crucial para nuestros planes. Esperemos que les guste - Cersei alzó una ceja y se escondió en silencio tras una columna para espiarles.
- No existe otra opción mi Lord, ni ninguna duda de que ella les gustará - respondió el consejero -.
- Deberíamos partir como mucho en una semana hacia Desembarco del Rey. Me llevaré a los chicos - Al escucharlo entró en pánico -. Tyrion se quedará aquí, su presencia con nosotros no es necesaria.
Comenzó a andar hacia atrás con cautela, cuando estuvo segura de estar bien alejada de donde se encontraban los dos hombres echó a correr, se apresuró todo lo que pudo hasta llegar al valle, buscó a su hermano hasta desfallecer, pero no lo encontró. Llorando derrotada volvió a la fortificación y se dirigió directamente a sus aposentos sin siquiera cenar. No paró de pensar un sólo segundo en lo que había oído, ella no quería marcharse a ningún sitio ni que la buscaran un esposo, porque de eso era de lo que hablaban. Se puso el camisón y se acostó hecha un ovillo abrazándose las rodillas, asustada.
Pasaron muchas horas antes de que él apareciese, para entonces estaba muy enfadada, con su padre, con su hermano, con todos. En realidad tuvo que contenerse para no darse la vuelta, quitarse el camisón y comenzar a besar a Jaime mientras se lo contaba todo, él encontraría una solución, la besaría y como siempre la cuidaría y se haría cargo de la situación. La rabia le impidió hacerlo. Se dio cuenta de que era la primera vez en su vida en la que fingía ante su mellizo.
Pero cuando Jaime ya estaba dormido, cuando ya no podía consolarla, se arrepintió y de nuevo las lágrimas rodaron por su rostro. Aún pasó un rato antes de que él se diera la vuelta, se destapó como solía hacer cuando dormía a su lado, estirado. El fuego estaba reducido casi a brasas, pero todavía vio su cuerpo desnudo reflejado por las ascuas. Se despojó del camisón y pegó su cuerpo al de él, hundió la nariz en su pelo y sollozó rezando a Los Siete hasta quedarse dormida.
Continuará
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Marzo 2013

lunes, 4 de marzo de 2013

Jaime y Cersei. Capítulo I



Casa
Roca Casterly. El Valle. Atardece.
Era un cínico, como casi todos los guapos que saben de su condición, alto y espigado para sus 16, tenía el pelo rubio y desgreñado con ese descoloque justo de golfo que le hacía aún más seductor. Quería ser un caballero, como Ser Arthur Dayne y Cersei sería su esposa.
A esa edad Jaime ya sabía ladear la cabeza y sonreír de modo que todo el antiguo y poderoso Reino que habían fundado los ándalos suspirara tan solo a su paso a caballo. En cambio, todo su cinismo, su astucia y su desdén por las normas se derrumbaban cuando ella le sonreía. Su risa lo cautivaba, lo desarmaba y sin poner evitarlo se le contagiaba.
En parte Cersei era un doble de su hermano, compartían gestos además de muchos rasgos. Pero ella había cambiado mucho en los últimos años. Esbelta y de piernas interminables, la cascada rubia le caía por la espalda, era bella, muy bella. Ambos hermanos eran alabados por su hermosura en La Roca.
De los dos era la más enérgica, la que siempre se salía con la suya, pero a él no le importaba porque lo único que quería en la vida era estar a su lado y además sabía que aunque era una cabezota, también ella cedía cuando veía que él deseaba algo de verdad. Se complementaban.
La amó desde antes de nacer. Su tata les contó que llegaron a este mundo abrazados y que cuando les pusieron en la cuna por primera vez estaban juntos y hasta que Lady Joanna lo había visto y había comenzado a gritar que debían separarlos, no se habían soltado; pero no habían parado de llorar y al final su madre accedió a que los volvieran a tumbar uno al lado del otro para no volverse loca.
Recordaba vagamente a su madre, murió cuando nació Tyrion. Lo único de lo que se acordaba vivamente era de que la misma noche en la que ella falleció, él había corrido llorando a las estancias de su hermana, se había metido en su lecho y se habían estado besando y consolando el uno al otro hasta que se hizo de día, desde entonces ninguna noche había dejado de hacerlo.

La costa del mar Ocaso sonaba detrás de él en calma, eterna. Ella se había parado a unos metros, la luz del sol poniéndose a su espalda difuminaba su figura.
- ¿Qué haces ahí parado? ¿Por que no vienes? - preguntó extrañada de que no la siguiera.
- Te estaba mirando.
- Ah ¿sí? - susurró mientras daba unos pasos hacia él - Y ¿qué mirabas?
- Que eres muy guapa.
- ¿Muy guapa?
- La más guapa de los siete Reinos enteros. La más guapa que ha habido ni habrá nunca.
Cersei se acercó a su hermano que seguía clavado en el sitio, agarró cariñosa su cara con las manos y empezó a darle besos suaves en la boca, de vez en cuando paraba para mirarle o colocarle el flequillo, pero volvía a besarlo, cada vez con más intensidad. Jaime la abrazó y empezó a besarla también, con pasión, le mordía la boca y el cuello cada vez con más ímpetu mientras ella echaba la cabeza hacia atrás y empezaba a jadear levemente. La tumbó en el suelo y se tendió sobre ella, estaba muy excitado, ella lo notó y separó las piernas para que se acomodara entre sus muslos. Comenzó a reír, Jaime además de darla mucho placer la hacía sonreír cuando la tocaba y la besaba. Hundió la nariz en su cuello y le miró.
- ¿Quieres besarme en el pecho?- Dijo ella coqueta.
- Claro que quiero.- Jaime abrió la parte de arriba del vestido de su hermana y empezó a lamerla mientras caía la noche. Cersei arqueó la espalda.
Continuará
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Marzo 2013



Fan fic Jaime y Cersei



Hemos vuelto familia. cuando empezó todo allá por que ni me acuerdo, yo amaba a Sansa de la Casa Stark y Petyr era ídolo. Pero luego descubrí a Jaime, me enamoré y leí hasta el quinto libro y entonces fue cuando ya me conquistó el alma la Reina puta.
Yo en mi vida real soy muy "Pajarito" ya lo habréis descubierto, creo en todo y aunque a veces me caiga en lineas generales tengo fe en la vida, en el amor, en la risa, en casi todas las cosas sean verificables o no, me va mucho mejor ja ja ja; pero soy mujer, adulta, con alma de chavala y ganas de niña para jugar en la vida todo lo que tú quieras, pero adulta y no diré lo que soy en privado porque eso es... "Privado", ¿yo diciendo esto?, me flipo conmigo misma a veces y mira que ya me conozco hace tiempo, que aún sigo conociéndome y eso, pero a veces me sorprendo yo sola... Da igual. Que tengo mucho de Cersei vaya, en el postureo, en alzar la ceja y en muchos niveles.
Y es por esto que aquí estamos, con una idea en la cabeza que aún no sé bien dónde me llevará, pero que como todas las aventuras están para ser vividas.
Decía Oristrell que una película es un viaje y que lo mejor del mundo es hacerlo, vamos a viajar, ojalá que queráis hacerlo a mi vera.

(Nota de autor: La historia se desarrolla en la juventud de ambos en La Roca. En la saga de "Canción de Hielo y Fuego" descubrimos que Cersei Lannister fue llevada por su padre a Desembarco a la edad de 12 años para "buscarle un esposo" por motivos de protegerme las espaldas con gente que se escandalice y eso, o por facilitarme la historia también porque me cuadra más, voy a subir la edad de los personajes a los 16 años. Espero no desvirtuar demasiado. Esto sin tener en cuenta que un fic ya es un meneo del original claro).
ropadeletras.
Marzo 2013
(Al Matalobas)
Personajes y lugares propiedad de G.R.R.Martin