El universo conspira a tu favor

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domingo, 9 de octubre de 2016

Microhistoria de un no amor

(Ilustración de Elena Idígoras)

Doblaron la esquina en el mismo momento mientras ambos miraban de forma distraída el teléfono, tropezaron y sus móviles cayeron al suelo. En una comedia romántica norteamericana después de recogerlo y sonreír se hubieran ido a tomar un café para que se les pasase el disgusto y se habrían acabado prometiendo en un máximo de cuatro horas, pero esto era España; se miraron de forma esquiva y se alejaron el uno del otro comprobando que no hubiera desperfectos en la pantalla de sus Iphone.


Fin.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Zacarías.


 Sinopsis para una saga o telenovela.

Era tan feo que se casó con una prima suya prostituta, luego le picó una garrapata en los testículos y le dejaron incapacitado (pero sin la ayuda familiar); como se quedó estéril, su hermana, que se enamoró de un cura que no la correspondió pero que follársela se la follaba, le entregó en adopción el fruto del pecado que concibió con el padre. El niño salió muy guapo, como era pelirrojo le llamaron Zacarías.

Esa familia no había sido feliz nunca, en el pueblo decían que estaban malditos desde que su tatarabuelo se cagó un domingo de noviembre a la hora de misa en el altar mayor. Después se mató de un encontronazo con un carnero porque había hecho una apuesta el día de la fiesta a que le partía al animal el craneo de un cabezazo; perdió.

Pero cuando nació Zacarías en el cielo caía una lluvia de perseidas y sus dos madres le pidieron al destino una oportunidad para él.

 

ropadeletras
Agosto 2016
Madrid.

lunes, 7 de marzo de 2016

Microcuento y microrelato

(Ilustración by Elena Idígoras)





Caminaba de forma lenta por el centro de las escaleras mecánicas mirando la pantalla de su Samsung mientras el metro timbraba avisando de su partida en el andén. Nunca a derecha ni a izquierda, siempre por el medio.
Un día la empujaron y se mató. Echaron la culpa a unos skinheads porque a alguien había que culpar y porque los grabaron con las cámaras. Pero el inconsciente colectivo, sabía que había sido el karma.

Fin.



El señor que se tragaba la caca

Volvió a mirar a ambos lados del pasillo aguzando el oído, nada, ni un ruido salvo los leves ronquidos de su madre que se había vuelto a quedar traspuesta en el sofá con un cigarrillo encendido en la mano y un vaso de ginebra sobre la mesita, -siempre igual- pensó arrugando la nariz mientras chasqueaba la lengua igual que le había visto hacer a la señora Dolores cuando algo no la gustaba.
Recorrió con su manita regordeta la manzana roja y la apretó para llenarse de decisión. Con rápidos pasos se puso ante la loza blanca y susurró -tranquilo, te voy a dar comida-. Sacó la pieza de fruta del bolsillo de su bata sucia por el descuido de meses sin ver el tambor de la lavadora y la lanzó jugando a encestar dentro de la taza del váter. - Ten. Espero que te guste- dijo de forma apenas audible, -nadie debería vivir de comer caca-. Una carcajada feliz inundó el baño mientras tiraba de la cadena.
Unos segundos después comprendió que algo había salido mal. Al señor de la caca no le debían gustar las manzanas como ella creía porque no se la había tragado, la tenía atascada y el agua comenzaba a subir de forma alarmante por el retrete.
Miró asustada hacía la puerta esperando que el peligro, con la forma de su madre recién despertada, apareciese. Cuando el agua azul mojó sus pies descalzos echó a correr aventurando que su culo, como tantas otras veces, ya lo pagaría.

Fin.

domingo, 21 de febrero de 2016

Carta abierta al príncipe azul

Estimado príncipe azul:

No vengas a rescatarme porque no tengo necesidad ninguna. El cuento ha cambiado. Además, ahora soy republicana. Gracias. Besis.


La princesa.


PD: No me llames.

martes, 25 de agosto de 2015

El hada honesta







Lo bueno siempre se hace esperar- dijo el hada madrina con voz jovial rozando con la varita su frente-. Notó la caricia y bizqueó levantando la mirada. ¿Por qué? ¿Por qué no viene pronto para que le des más uso? ¿Quién se inventó esa mierda?- Cruzó los brazos y dio un paso hacia atrás, se sentía algo molesta aunque no quisiera. En silencio la miró y esperó una respuesta-. El hada encogió los hombros, al alzar las palmas de las manos, unas estrellas púrpuras del tamaño de confeti brotaron de la punta de su varita. Carraspeo. Pues la verdad es que eso no lo sé - dijo ceñuda sacudiendo en el aire la varita que seguía escupiendo estrellas de forma esporádica-. Esto se atasca. Verás, nadie nos enseña las bambalinas de esta profesión; nosotras aprendemos a hacer los trucos, nos dan el título, y nos envían por ahí como si todas fuéramos Mary Poppins. Este trabajo tiene un montón de presión y nadie se da cuenta de ello, nos juzgan por nuestro papel en los cuentos. Nosotras vemos lo que nos pide la gente, y se lo concedemos... aunque sepamos, porque el autor, ah, el autor, él es quien decide, y su visión para con nosotras las hadas madrinas, permíteme que te diga, es desde mi punto de vista un pelín machista.

 Lanzó una postrera sacudida de varita y una última estrella emergió de su extremo.




ropadeletras
Agosto 2015.
Madrid.

martes, 4 de agosto de 2015

Microcuento: Y se fue con un mago.


En el país de los elfos, le preguntó que si la quería. Él le dijo que es que tenía una batalla que librar. Ella se dio la vuelta en silencio y se marchó. 

Al final, por avatares del destino, acabó con un mago. Vivieron unas cuantas aventuras, y cuando se cansaron de recorrer cuentos de hadas y fantasías épicas, se asentaron en New York y adoptaron un gato callejero, como en 'Desayuno con diamantes'.


FIN.

viernes, 17 de julio de 2015

La cancelación

Y como no se fueron con dignidad al acabar la segunda temporada, se les canceló de forma abrupta en la tercera. No bastó con que sonara buena música.


(Este microcuento ha sido inspirado por #Hannibal, pero vale para un montón de situaciones en la vida).

jueves, 28 de mayo de 2015

Microcuentos del jueves.

Y la naturaleza, que era la sabiduría más antigua de todas, creó al hombre con el corazón a la izquierda y la sangre roja.


Él apareció después de su apocalipsis; ella tuvo la certeza de que era su llave. Y aunque la habían enseñado que los sueños no son prácticos, no quiso seguir la corriente y soñó.

jueves, 26 de febrero de 2015

Sin cenicero. Microcuento.

Cayó en la cuenta de que su historia era como fumar en un almacén de papel sin seguro contra incendios y sin cenicero. Entonces, sin más, se quitó del vicio.

lunes, 23 de febrero de 2015

Las elecciones







El otro día vi este tuit y además de reírme un buen rato se me ocurrió un microcuento. Pongo la imagen para que sepáis de donde viene la historia... y porque me parece lo correcto citar a la fuente; no me molan los plagios, llamadme loca.




"Después de aquello, ganaron las elecciones los de los petas, y pactaron gobierno con el PACMA. La gente se fumaba canutitos paseando a sus perretes por Madrid. Y ya nunca hubo más desahucios, ni gente triste."


Fin.

viernes, 20 de febrero de 2015

El cuento que no ocurrió




Los hijos que no tuvieron, leían los cómics de Esther y Eric Castel bajo el porche de una casa que no fue construída, junto a un almendro que nunca floreció. Pasaron los años que no habían llegado. El cuento, no ocurrió.

viernes, 30 de enero de 2015

Bajo el sauce.

El viento azotó los cristales que se estremecieron e hicieron crujir la madera que los sujetaba. A través de las maltrechas ventanas se veían las ramas desnudas del sauce que delimitaba el final del jardín y se fundía al caer el sol con el bosque y a continuación con el valle, azotando el cielo de forma violenta. No se divisaba ni una sola estrella, llevaban varias noches negándose a salir; se escondían de aquel temporal.

Encogió las rodillas hasta pegarlas contra el pecho, se cubrió la cara con el edredón y se tapó los oídos en un intento vano de no escuchar los arañazos. - Por favor, por favor, para-. No pararon, al menos no del todo, a veces se silenciaban unos minutos, y justo cuando empezaba a tener esperanzas de que por fin se acallarían, desde la puerta de la cocina que daba al patio trasero, subían hasta su cuarto nuevos rasguños enfurecidos, histéricos. Había cegado la gatera hacía semanas, no servía de nada, no tenía gatos, y colocó dos nuevos cerrojos. A pesar de ello, intuía que daba igual, algo por dentro la decía que cuando quisiera hacerlo de verdad, podría destrozar la puerta y subir a por ella.

Sacó la mano de la cama y buscó a tientas la escopeta que descansaba bajo el somier. Sabía también lo inútil que el arma le resultaría si conseguía entrar, de igual modo lo agarró con fuerza, el frío metal descansaba inerte ajeno al sudor de su mano.

El impacto seco y el sonido de la madera astillándose la hicieron sacarlo de su escondite e incorporarse. Lo asió con fuerza y se apoyó en el cabecero bajando el ritmo de su respiración hasta hacerlo casi inaudible. Una serie de sonidos feroces se sucedió para volver a parar de repente y sumir la casa prácticamente en el silencio.

Lo maldijo de nuevo por haberse marchado sin él, por haberlo dejado como una última venganza para joderla la vida. Nunca se habían tenido cariño. Le veía mirarla con sus ojos locos cada vez que ellos se besaban; hecho que ocurría cada vez con menos frecuencia hasta que dejaron de hacerlo definitivamente y él se fue para siempre. "Kraaak", otro choque. Pero no se lo llevó a él. Él se quedó atado en su caseta como una broma macabra, gruñendo, echando el hocico para atrás y mostrando sus enormes dientes cada vez que ella se acercaba a cambiarle el agua o la comida; tardó meses en poder desatarlo y permanecer en el jardín con él suelto, siempre vigilante. Al principio sólo se permitía la licencia de soltarlo por las noches mientras ella dormía, cuando aún podía hacerlo.

Pensó que esta sería otra de esas noches en blanco, pero se equivocó. No supo cuando se había dormido. La luz del alba irrumpió por una ventana que ya nunca tenía las cortinas echadas. Se apartó de la escopeta que mantenía abrazada y se rascó el cuero cabelludo con las yemas de los dedos, después pasó la mano por su cara. Se hizo un moño alto y tirante con una goma que tenía en la mesilla y fue al baño a lavarse los dientes y hacer pis.

Después bajó a prepararse un café. La puerta del jardín fue el primer sitio al que se dirigieron sus ojos al entrar en la cocina. Estaba abombada de nuevo, tendría que ponerle otro refuerzo, ya no la cambiaba con tanta asiduidad, no la daban los ingresos. Se frotó la frente y se dirigió a por la cafetera. La llenó de agua y puso el café en el cacito del filtro. Encendió el gas y la depositó sobre el fuego. En lo que esperaba a que subiera se acercó a la ventana que daba al patio; nada estaba fuera de su sitio, ni la mesa, ni las sillas, ni la sombrilla, ni la caseta, ni más allá, la tumba bajo el sauce de ese maldito animal; allí seguía, enterrado.

El silbido de la cafetera subiendo la provocó un sobresalto y emitió un grito ahogado. Volvió a barajar la posibilidad de llamar a algún sitio para que se llevaran los restos, pero eso significaba tener que dar muchas explicaciones, y aunque lo hiciera, no estaba segura de que ello pusiera fin de forma satisfactoria a su "pequeño problema".
Ella lo mató, no quería, fue sólo que no lo vio salir al camino hasta que ya era demasiado tarde, iba buscando en el dial de la radio cuando el perro apareció de la nada y lo atropelló. Ahora, él volvía cada noche hasta que pudiera matarla a ella.



ropadeletras.
(Ilustración by Elena Idígoras)

Microcuentos para un viernes.

"Y regalaba besos en la boca porque a ella le sobraban y era gratis y bonito. Al final puso un kiosko; la fue bien el negocio, nunca le faltó la clientela."


"Desde pequeña había tenido la habilidad para hacer lo que quisiera con las letras. Las juntaba de una manera y hacía reír; las cambiaba de posición y construía historias tristes. Lo último que escribió, fue la palabra Fin."



(Ilustración by Elena Idígoras)

martes, 13 de enero de 2015

Microcuento: El wifi.


(Ilustración by Elena Idígoras)



Y supo que ya era cuando su teléfono reconoció solo
el wifi de él.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Microcuentos de Diciembre

(Ilustración by Elena Idígoras)



"Y regalaba luz de estrellas en botes de mermelada vacíos porque tenía poquito dinero".



"Antisistema, decidió comenzar a robar y acabarse todas las botellas de vino que encontrara sin ser terminadas en los restaurantes. Esas uvas tenían sus derechos; su sacrificio debía servir para algo".



"Decidió no pedir más gilipolleces a los Reyes Magos. Esta vez sólo pondría en la carta: Quiero un Sueldo Nescafé para toda la vida. Besos."




domingo, 5 de octubre de 2014

Tributo a Kill Bill. Microcuento.






Y él le hizo un Bill cuando ella desapareció. Pero lo que él no sabía, es que Pai Mei la enseñó los cinco puntos de presión para explotar un corazón... Porque ella era más sabia que la mayoría.



Homenaje. Kill Bill.
ropadeletras.

jueves, 21 de agosto de 2014

Microcuentos

Y ella iba a por condones, pero miraba los potitos.



- No se puede tener todo- le dijo.- No se puede montar en metro y ver las estrellas. Lo descarnado de su verdad la conmovió.



Él sembró mierda y ella vientos. La cosa no salió bien porque hubo un tornado con olor a caca.








jueves, 10 de julio de 2014

El General.

El General cruzó ambas manos sobre la mesa maziza, se apoyó en sus antebrazos, y comenzó a hablar con parsimonia.

Al final lo mismo, otra vez, un poco mejor, un poco peor, -se encogió de hombros- esto ya va en percepciones y puntos de vista. -Hizo un alto para acomodarse en el respaldo de su silla giratoria y continuó- Todo va como por ciclos.

Quisiste dejarnos clara tu postura. Lo hiciste, en eso puedes estar tranquilo. pensarías después, o no, quién sabe, que era una patada demasiado grande para nuestra, llamémosle "sociedad". Entonces, ZAS -dio un golpe en la mesa acompañando la palabra- se iluminó tu suerte, tuviste a mano otro de los instrumentos para dejarlo de señuelo, una posible coartada, tú sabrás... Pero no salió como esperabas y entonces encadenaste "acciones"... A nadie le importa ya... Está bien -sonrió sin humor-, a mí no me importa.
Te vamos a facilitar la tarea y no te vamos ni a preguntar porqué. Sal de aquí, soldado, y deja todos los galones sobre mi mesa.


Fin.


(Ilustración de Elena Idígoras)

Llegamos a la primera base







Sentada en el andén del metro porque quedan once minutazos hasta que llegue el próximo, sostengo en las manos la moleskine donde estoy escribiendo el primer borrador de la novela y pongo la palabra "Fin".

Ahora, como me enseñó Fermín Cabal, David Planell, y Joaquím Oristrell, hay que dejarla dormir un ratito antes de ponerse a revisarla... Es porque te quedas un poco vacío, han sido meses de trabajo para que al cerrar no estés blandito; al menos a mí me pasa.

Almodóvar decía que la primera línea te la da la realidad y la segunda ya te la inventas, y ese quitarse armaduras al escribir una historia, es como diría GRRM "regar la semilla con agua y con tu sangre".

No sé si ponerme con un capítulo del fic de 'Lady of Casterly' para no pensar en ello (tengo el borrador en la cabeza hace días), o darle unas vacaciones a mi testa; ocurra lo que ocurra, os iré informando.

Feliz jueves a todo el que lo lea.


Cris (ropadeletras).

lunes, 30 de junio de 2014

AJO es Madrid







Cada vez que paso por esta calle de Madrid me viene a la cabeza una micropoesía de AJO, luego me viene otra, y después engancho con otra... y me echo a reír.



A mi desengaño
le han puesto una calle
en Madrid.


Y luego por ejemplo:


Legaré a la humanidad
la totalidad de mis viernes.


O:


Vivimos una situación gramática.


...


Y así.