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jueves, 29 de agosto de 2013

Vida de una reina. Capítulo IX




Vida de una reina

Despierta



Interior. Aposentos Cersei y Robert. Anochecer.

Cuando vio que volvía a caer dormido con el gesto y el cuerpo contraído, tuvo que obligarle a que dejara el cabecero de su cama. Había pasado allí cada minuto desde que la llevaron a sus aposentos. Los maestres iban y venían con sus remedios, él, permaneció sentado a su lado en la vasta silla de cuero todo el tiempo, las únicas ocasiones en las que se había levantado había sido para ir al retrete.

No comía, y bebía vino sin parar frotándose las sienes, en silencio.

Cinco interminables días se había temido por la vida del hijo de la reina. Cuando el maestre les dijo esa mañana que el niño se salvaría, se había permitido llorar por primera vez desde el percance.

Esa noche por fin, Jaime consiguió echar a su hermano pequeño de la habitación de Cersei, no sin antes prometerle que no la dejaría sola en ningún momento. Como si pensara hacerlo –murmuró para si mismo al quedarse sólo con ella-.

Cuando le habían avisado de lo ocurrido, Jaime había corrido a su lado. Empujó a todo aquel que se puso por delante para impedir su entrada a las estancias de su hermana. La encontró tendida en la cama, llena de magulladuras e inconsciente; desde que habían llegado a Desembarco siempre estaba llena de golpes y señales –pensó con amargura-. Era incapaz de entender por qué todos la odiaban a ella y no a Robert.

Tyrion estaba a su lado y en cuanto le vio llegar sólo repitió con voz trémula – Fue sin querer, fue un accidente, te lo juro.

Jaime tardó un rato en reaccionar; entonces comenzó a aterrorizarle la idea de que ella pudiese morir, el niño le preocupaba, pero podrían tener más, todos los que ella quisiese. Si Cersei moría, nada de lo que habían hecho para estar juntos habría valido para nada y él se quedaría sólo, vacío. Comprendió cuánto la amaba, cuánto la necesitaba.

Siempre la había tenido ahí, ni siquiera se había planteado que pudiese faltarle algún día; llegaron juntos a este mundo y así se irían, se lo habían prometido.

Le habían enviado un cuervo al rey Robert. Había tenido que partir al Norte antes del incidente a reunirse con sus vasallos; apenas llevaba un año en el trono y habían comenzado a llegar extraños rumores acerca de las islas del hierro. Aún no habían obtenido respuesta suya, era demasiado pronto, Jaime se alegró de que fuera así.

Pasaron las jornadas. Primero supieron que ella viviría; entonces él respiró. Tyrion no. Su hermano le había explicado todo una de las noches en que la velaban; él necesitaba que ese niño viviera más que cualquier otra cosa en el mundo; Jaime salía al balcón, de madrugada siempre, y pedía por el crío, aunque lo hacía más por sus hermanos que por él.

Suspiró y la miró dormir. Había paz en su rostro, era tan hermosa que cuando estaba allí contemplándola el mundo carecía de sentido alguno. Le colocó con suavidad uno de sus dorados mechones tras la oreja y llevó una mano a su barriga; la apartó al sentir un golpe, una especie de puntapié, soltó una carcajada al percatarse de que se había asustado. Era la primera vez que notaba una patada de su hijo, volvió a acercar la mano izquierda con cuidado y de nuevo le acarició la tripa, el bebé respondió con otra patada.

-       No enfades al León, Jaime. –dijo Cersei en voz apenas audible-.

Levantó la cabeza y al ver sus ojos abiertos, sonrió, se colocó a su altura y besó sus labios.

-       Has estado durmiendo mucho tiempo, me estaba hartando de esperar.

Volvió a besarla como si no lo hubiera hecho nunca y no pudiera volver a hacerlo más.

-       No te vuelvas a dormir, preciosa. –Dijo sobre sus labios-.
-       Ese enano quiso matarnos, a mí y a nuestro hijo.
-       No pienses eso, no es verdad. No se ha retirado ni un solo momento de tu lado, estaba desolado.

Cersei frunció el ceño, enfadada. – Eso es mentira. Me quiere muerta, como todos –protestó-.

-       Jajajaja. –No pudo evitar soltar una carcajada. Con ella volvía a reír aunque no quisiera- Nadie te quiere muerta, y si alguien lo hiciera, yo mismo me encargaría de matarlo con mis propias manos.
-       Quiero agua –dijo Cersei cruzándose de brazos como las niñas pequeñas.

Es más tozuda que los Baratheon, -pensó mientras le daba de beber-.

-       Te lo juro, Cersei. Tyrion estaba destrozado.
-       Jaime, no hubiera soportado perder a este niño, a este no, nuestro hijo tiene que vivir y ser rey de los Siete Reinos algún día.
-       Será lo que tú quieras, te lo prometo.

Se tumbó a su lado para rozar su cuerpo, Cersei estiró los brazos para que la abrazase y comenzó a besarle, no pudo evitar excitarse con su contacto y con su olor, a ella le ocurrió lo mismo. Jaime no sabía muy bien cómo reaccionar ante aquella situación; su melliza lo adivinó y le tumbó, cautivadora; se sujetó la inmensa tripa y se subió el camisón a la altura de las caderas, después abrió con diligencia los pantalones de su hermano y se colocó sobre él, la humedad de su entrepierna y la erección de él hicieron el resto.

Era la hora del lobo cuando Jaime decidió levantarse para beber algo. Cersei dormía plácidamente a su lado. 

Desnudo, se sirvió una copa de vino y se dirigió al balcón para bebérsela contemplando la negrura de Desembarco, volvió la cabeza hacia ella y susurró.

-       Ese niño será lo que tú quieras. Te lo prometo.




Continuará








Vida de una Reina

Fanfic basado en Canción de Hielo y fuego.

Los personajes y lugares son propiedad de G.R.R.Martin.

Ropadeletras. Agosto 2013.





Nota de autor:

Esta sección se está convirtiendo ya en un clásico del fic, jajajaja.

He mandado a Robert al norte ante los rumores de una posible rebelión de los Greyjoy para que no estuviera mientras transcurría el capítulo; en realidad este suceso tuvo lugar, creo, cinco años después de que él ocupara el trono… otro cambio del original, #MartinPerdona .

Ya no podía mandar de nuevo a Robert a cazar; ese hombre todo el día en la calle. Y si hubiera estado en Desembarco, sus hermanos no podrían haber “cuidado” de Cersei tan de cerca, aunque no la quisiese, en algún momento habría estado con ella.

Por aclararlo. 

Gracias ciber lectores. El final is coming.

8 comentarios:

Athena dijo...

Por favor... Jaime es un AMORRRRRRRRRRRRRRRRR. Desde luego es un personaje que hemos ido adorando con el paso del tiempo, desde ese rubiaco arrogante hasta el desvalido que vemos ahora. Y conociendo su pasado, aún lo entendemos mejor. Fangirleando mucho e.e

¡Gracias por el capi!

Cristina dijo...

Jaime es mi chicoto lindo. Yo ya no le veo ni sombras AGHKLÑMNASGÑ.

Gracias por leerlo y por el comentario. Remuakkkkkkk.

Cristina.

Elora dijo...

Jaime te tiene enamorada, se nota mucho, jajajaja.

Ha sido un capítulo muy bonito ^^ A pesar de las preocupaciones iniciales de Jaime al temer por la vida de su hermana, luego se ha ido convirtiendo en un capítulo muy tierno, y ha terminado como solo los hermanos Lannister saben hacer: con mucha pasión, jajaja.

Kahlan89 dijo...

Jaimeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! ain...por favor.... ¡Muero de Amorrrr! alsjhdkhajsdkha

¡Genial el capi! ^^

Unknown dijo...

Dios Cersei cada dia me gusta mas y mas!
Y Tyrion me dan ganas de asesinarle con mis propias manos! No merece la muerte, pero si una ostia psicologica para decirle: OLA HERES MONJOLO O KE ASE? xD


Precioso guapa, de verdad me encanta, Jaime y Cersei son estupendos! *o*!
Chachiii!

Ojalá no acabe nunca

Cristina dijo...

Hola Elora... Jajaja, sólo un poquito de enamorada...

Me alegra que te parezca bonito y tierno. Es un capítulo más tranquilo porque es la transición al desenlace, así que, que no te parezca tedioso ya me encanta.

Gracias por leerlo y por comentar. Remuak.

Cristina.

Cristina dijo...

Kahlan: JAIMEEEEEEEEEEE ¡AGFHSKDÑLDMCNHSGDAÑ! ¡Qué cuarenta perreques me dan cada vez que escribo su nombre! Jajaja ;)

Me hace muy feliz que te guste el capítulo!!!!!!

Gracias por leerlo y por comentar.

;)))))))))

cristina.

Cristina dijo...

Weny me partooooooooooo, jajaja!!!

Yo también la quiero cada día más.

Tyrion no lo hizo con maldad, no se lo tengas en cuenta, nena.

Sólo queda el capítulo del desenlace. Me da miedo escribirlo, aunque ya sé lo que pasa y eso... Queda poco.

Gracias por leerlo y por comentar.

Un beso ;P

Cristina.