El universo conspira a tu favor

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miércoles, 24 de agosto de 2016

Jeremy Deller. Tote bag.



GOD
BLESS
DAVID
BOWIE


Las tote bag ya no son una moda, son un básico cotidiano. Se pueden usar como bolso o como complemento perfecto para este en prácticamente todo momento de la jornada y en casi cualquier circunstancia.

Aunque las podemos encontrar hasta en el más sofisticado de los tejidos para acompañar cualquier look, mi favorita será siempre la cotton shopper, tiene un aire mundano, de callejeo diurno que a mí me fascina. Aunque esto como todo va en gustos.

El otro día en el Sanissimo vi esta de Jeremy Deller para House of Voltaire y tuve la suerte de que me dejaran fotografiarla para enseñarla en este post como top look de "¡te la pongas con lo que te la pongas!"

Ella sola ocupa el podium de esta semana con su oro, con su plata y con su bronce, David Bowie lo merece.

Creo que también la subiré a Instagram porque me encanta.



Buenas tardes a tod@s. Un beso.

Zacarías.


 Sinopsis para una saga o telenovela.

Era tan feo que se casó con una prima suya prostituta, luego le picó una garrapata en los testículos y le dejaron incapacitado (pero sin la ayuda familiar); como se quedó estéril, su hermana, que se enamoró de un cura que no la correspondió pero que follársela se la follaba, le entregó en adopción el fruto del pecado que concibió con el padre. El niño salió muy guapo, como era pelirrojo le llamaron Zacarías.

Esa familia no había sido feliz nunca, en el pueblo decían que estaban malditos desde que su tatarabuelo se cagó un domingo de noviembre a la hora de misa en el altar mayor. Después se mató de un encontronazo con un carnero porque había hecho una apuesta el día de la fiesta a que le partía al animal el craneo de un cabezazo; perdió.

Pero cuando nació Zacarías en el cielo caía una lluvia de perseidas y sus dos madres le pidieron al destino una oportunidad para él.

 

ropadeletras
Agosto 2016
Madrid.

#Amiguis #Veggie




A:

Anoche salí veggie, sólo fumé hierba
y bebí agua de una fuente en un bote
con hielo vegano.


B:

Qué guay, tía, pedos sanos.


A:

Sí, tía, estoy super orgullosa.


B:
 
Tía.


B:

¿Qué?


A:

¿Los pelotis son veganos?


B:

Pues supongo, depende imagino...
No lo sé, la verdad, esto es como lo de
la comida kosher, hay que leerlo todo.


A: 
 
Qué fuerte, tía, no sabía. (...) 
Oye, pues mira
lo de los pelotis en google a ver qué me pido.


B:

Voy.



Continuará
...

 

Sobre It, el Pokemon Go, y mi retiro espiritual


Este ha sido el verano en que he jugado a Pokemon Go; en realidad empecé a hacerlo porque gran parte de la opinión pública se puso en contra del juego y culpó a l@s crí@s que lo jugaban de los males del mundo ¿? JAJAJAJAJA ¡¿Estamos todos locos?!

¡Qué poca vergüenza más grande utilizar a un chiquillo de un campo de refugiados poniéndole una foto de un pokemon y diciendo "ven a buscarme a mí"! Ya te digo yo que si tuviera un hijo de 14 años no le dejaba irse a Idomeni a buscar refugiados, eso lo tenemos que hacer la gente grande. Por eso me chiné, pensé, les parece malo si se quedan en casa en el ordenador, les parece malo si las criaturas salen a relacionarse y cazar pokemons, les parece malo todo... Y yo por eso me he descargado el juego, y cada vez que he tenido una duda me he ido para un niñ@ friki y me ha ayudado tan content@; me cortaba porque me llamaban señora, pero es lo que hay... Ay. Por lo menos soy una milf.

Da igual. El caso es que estas vacaciones me he entretenido cazando los muñecos y con It de Stephen King, que creía yo que me lo había leído porque del maestro lo he leído todo (salvo 'La Torre Oscura', paso de sagas inacabadas que bastante tengo con 'Canción de Hielo y fuego') pero resulta que no, que estaba en mi imaginario únicamente. Me ha fascinado y al acabarlo me he visto la peli de 1990; como no esperaba nada y no he idealizado me ha parecido cine de culto, había cosas que ya no me daban ni miedo porque veo telediarios y son más brutales que un monstruo alienígena. Ahora estoy como loca esperando el remake porque Pennywise será mi upir favorito, Bill Skarsgard, y el personaje de Bill Denbrough lo va a interpretar Mike de Stranger things (mi auténtica flipada de este verano, MEGA recomendable). 2017 está a la vuelta de la esquina, estaré en ese estreno.




¡Golpea exhausto el poste tosco y recto
e insiste infausto que ha visto a los espectros!


Llevo un mes repitiendo esto en bucle, como una especie de mantra para que me proteja.
To loca.

"Si existen ciertas condiciones previas para emplear la magia,
esas condiciones previas se presentarán inevitablemente por cuenta propia.
¿Me equivoco?"
It
Stephen King




Cuando llega algo que te gusta la vida empieza a girar entorno a ello, comienzas a verlo por todas partes. En este libro de colorear de Harry Potter sale una escena de una de las pelis en la que el profesor Remus Lupin les enseña en una clase de defensa contra las artes oscuras a luchar con un boggart (un duende travieso que adquiere la forma de lo que más se teme y al que se vence con el hechizo riddikulus); ya cuando lo leí en el libro supe de donde había sacado la idea J.K.Rowling, al ver el payaso lo confirmé... que lo mismo se china de que lo diga y me bloquea en todas partes, pero que es lo que hay.

 Charmander y yo en Lepe tomando unas mixtas.



Incluso he puesto un muñeco en un gimnasio; ya había ganado antes un día un combate no sé aún ni cómo, pero ese día no supe poner mi pokemon, de todas formas esto para mí es igual aquí que en la vida real, yo a los gimnasios no los veo fuste. El caso es que el otro día pasé por delante de uno y dos se estaban pegando y en el vacío de poder de un combate el gimnasio se quedó en blanco y yo puse mi rata, no me duró casi nada porque se dieron cuenta y me mataron el muñeco, bueno, me duró lo suficiente para hacer una captura jajajajajjajajajajajajjajjaja, LOL.

PD: aprovecho para decir que me sienta fatal cuando cazo un pokemon que me he gastado ahí las bolas, los megas y la batería, que se me escape el bicho y luego a veces hasta se desaparezca. xD


El retiro espiritual

Me llevé el vicio del Pokemon Go y el libro a Lepe; me quedaban 50 páginas para acabar, cuando lo hice decidí dejar allí el ejemplar para quien se lo encontrase, 1200 páginas pesan mucho y lo había comprado de 2ª mano, allí se quedó con el Vogue, pero eso fue al final. Lo primero es que me hice cargo del picnic de la ida...


Como estoy en el camino de ser veggie voy aprendiendo poco a poco, que ya sé casi más que antes que no sabía cocinar, me desagradaba incluso tocar muchos alimentos, ahora me gusta. Yo compré todo lo que se me ocurrió; no quería que se pasase hambre, y deseaba que supiera rico. Disfruté mucho haciendo la comida, me sentí válida.





Picnic vegano con sus tupperware de cuando la EGB y todo

Wiiiiiiiiiiiiii.


Y llegamos a Lepe y volví a elegir un tipi.



 Aquí tenía el sofá. 


 Mi camita


Este año he vuelto a luchar con las hormigas. No deseaba ni su muerte ni su mal aunque tampoco quería que me mordieran porque las muy putas son super dañinas; vegana sí pero gilipollas no. Total, por fuera del tipi hice un círculo de seguridad de azúcar para que tuviesen comida fuera y no vieran la necesidad de entrar, también las echaba migas de pan. Por dentro hice un primer cinturón de harina que no las gusta y por el suelo eché polvo de talco que tampoco las mola; detrás del cabecero de la cama y en puntos estratégicos puse café que me lo daba de lo que iban a tirar de la máquina en el chiringuito. Es el precio del tipi, se sale de guay pero hay que hacer frente a las hormiguitas. Vencí.


 Por ese agujero veía las estrellas.



 Han pasado más cosas, muchas. Lo más impactante ha sido conocer a una niña refugiada saharaui que una señora y su hija tenían en acogida, venían con su perreta. La familia más bonita que he visto en mucho tiempo. La pequeña tenía miedo al agua y nunca había visto una piscina, hicieron falta sólo un par de horas para que disfrutara como una rana con los otros niñ@s, al día siguiente jugaba como un pez en la playa, con una cara de felicidad y serenidad que yo ya ni recordaba cómo era. Tenía un collar de bolas de plástico de esos de gitana que le habían regalado y lo llevaba como si fuese la joya más valiosa y bonita del mundo. En la despedida del festival la dieron un folio con una frase escrita que nos dieron a tod@s y sonrió y lo cogió como si fuera un tesoro. Vino sin hablar castellano y se entendía y chapurreaba con todo el mundo. Vivía el presente y lo agradecía; yo lo que doy es gracias por haberla conocido. De hecho ese día metí la cabeza en el mar y nadé y no me importó nada durante muchos ratos.

Además he dado clases de eneagrama por primera vez en mi vida, tenía mucho miedo por si lo hacía mal pero no, salió bien. En verdad, todo ha salido bien.

Es hora de ir despidiéndose de este post, no me queda mucho más que decir, sólo una cosa: Gracias, a todo y a tod@s, por todo.


Fin

domingo, 7 de agosto de 2016

El Norte recuerda. Capítulo II.






#ElNorteRecuerda

CAPÍTULO II
Jon


- ¡Mi guardia ha terminado! –gritó Jon a la estancia vacía mientras cerraba de un portazo, los goznes de la puerta desvencijados tras siglos de uso obedecieron, la madera crujió.


Las palabras rebotaban como un eco creciente en su cabeza. – Ahora empieza mi guardia, no terminará hasta el día de mi muerte. Soy la espada en la oscuridad. Soy el vigilante del muro. Soy el fuego que arde contra el frío… No terminará hasta el día de mi muerte.-


Empezó a recorrer sus aposentos como un lobo enjaulado. Miró el fuego que algún mayordomo había mantenido encendido mientras él ahorcaba a tres hermanos negros y a un niño. El niño, eso era lo que no le permitía tranquilizarse, la razón por la que jamás volvería a descansar en paz. Cerró los ojos y notó como el calor de las llamas lamía su rostro. Había roto sus votos; había salvado a salvajes, servido a un rey… yacido con una mujer. Ni tan siquiera había dejado el Muro más alto que cuando llegó al cargo para el siguiente lord Comandante si bien había sido al contrario. No le importaba lo reducido de la guarnición de la Guardia, ni las batallas contra los salvajes, ni después ya en compañía de estos la librada en Casa Austera contra los Otros. Tampoco le exoneraba de la responsabilidad el haber sido un cambiacapas obedeciendo órdenes, ni que Ygritte… - No, eso no-, se dijo a si mismo Jon, lo de la pelirroja había sido lo único que había hecho porque había querido. De manera inconsciente se llevó la mano a la clavícula que ella le había atravesado con una flecha, un atisbo de sonrisa melancólica se dibujó en su rostro.


Abrió los ojos y se dirigió a la tosca mesa que había sido construida recientemente con madera talada en los bosques de el Agasajo de Brandon por orden del rey Stannis Baratheon, cuando después de salvar el castillo Negro había empezado con las obras de reconstrucción y mejora de la maltrecha fortificación. Allí, junto al intacto cuenco de gachas con pan negro del desayuno y una jarra de hidromiel, su vista se topó con un ejemplar de ‘La historia de los reyes más allá del muro’ del maestre Herryck, y la ‘Historia antinatural’ del septon Barth; ambos se los había entregado Sam antes de partir hacia Antigua aconsejándole fervorosamente su lectura. Hacía mil años de aquello, pensó Jon, respiró profundo mientras rozaba el lomo de cuero de los libros y rogaba a los dioses antiguos de su padre que se encontrara donde se encontrase el bueno de Sam estuviera vivo, él, Eli, y el pequeño que había puesto a salvo de Melisandre. – Salvo a uno y mato a otro- dijo inclinando la cabeza-. Se quitó los guantes y los arrojó contra la cama. Cogió con furia la jarra de hidromiel y un vaso de madera, lo llenó y lo vació de un trago. Volvió a llenarlo, - ¿Qué hago ahora?- se preguntó- después de haber fallado en todo ¿qué debería hacer?-. Los pensamientos se sucedían cada vez a más velocidad. Se encaminó con el vaso en una mano y la jarra de hidromiel en la otra a la lumbre y se dejó caer en la gran butaca de cuero y arciano del comandante Mormont.


Notó el ardor del licor en su garganta y la calidez que emanaba de la chimenea en su piel. Sintió la vida, estaba vivo; no podía ser porque lo habían matado sus propios hombres, pero allí estaba. Jon volvió a vaciar el vaso en su garganta y lo llenó de nuevo.




La habitación estaba húmeda y fría cuando despertó. El hogar se había extinguido en algún momento de la noche que aún no se había acabado de marchar. Se revolvió nervioso en el asiento, los sueños habían sido confusos y aún tenía la mente turbia.


Recordaba a Sansa vagando por el bosque Encantado, huía de Grumpkins y Snarks de esos que la vieja Tata les había asegurado en sus cuentos que existían, estaba descalza y sin guantes; lloraba. Él había aparecido entre los arcianos con Garra desenvainada en una mano y la otra sujeta a un mechón de pelo de Fantasma sobre el que venía cabalgando como a lomos de un caballo. Se dirigía hacia ella y en el último momento conseguía salvarla cogiéndola por la cintura y subiéndola con él al huargo. Al rodearlo su hermana con los brazos para sujetarse mientras escapaban del peligro, él había visto como en sus blanquísimas manos sostenía un pastelillo de limón.


Se frotó las doloridas sienes y echó la cabeza hacia atrás, - ¿qué sería de ella casada con Ramsay Bolton?-. No quiso pensarlo.


También había soñado con Ygritte, con aquel día juntos y con la cueva, aquella de la que no debería haber salido nunca. Rememorar el cuerpo desnudo de la salvaje le provocó una erección inmediata; incómodo, se llevó la mano a la entrepierna tratando de impedir que su miembro siguiera creciendo, no era el mejor momento para tenerla dura, pensó. Pero su órgano viril había tomado una decisión propia y a él no le importaba lo más mínimo el estado emocional de Jon.


Se levantó he introdujo la mano en los calzones para recolocarse. Decidió que lo mejor sería echarse agua fría en la cara y la nuca. No había llegado a la palangana cuando oyó la puerta abrirse a sus espaldas, giró bruscamente la cabeza a tiempo de ver a Melisandre irrumpir en la estancia. Su mirada se depositó un segundo en los ojos de Jon antes de bajar a su entrepierna. – Vaya, Jon Snow-, dijo la sacerdotisa con una expresión indescifrable- veo que el dios Rojo os ha devuelto a la vida en toda su plenitud- la mujer se había acercado a él y su mano recorrió lentamente la parte exterior de sus calzones- sin duda sois el elegido-. Jon dio un respingo y se apartó mientras su cara enrojecía y él trataba de tapar lo imposible con ambas manos; ella se sonrió. – No os avergoncéis de estar vivo, Jon Snow, agradeced el regalo-. Melisandre vestía un sencillo traje de terciopelo rojo y su eterno rubí al cuello, últimamente a Jon le parecía que no brillaba tanto como antes. Ella se acercó a la chimenea apagada y contempló en silencio las cenizas.


- ¿Qué deseáis, Lady Melisandre?

- Quiero saber qué vamos a hacer ahora, lord Comandante. ¿Cuál va a ser nuestro siguiente paso?

- Ya no soy el lord Comandante- replicó Jon- no tengo nada que hacer.

- Los muertos y la oscuridad se siguen acercando, Jon snow, seáis comandante o no; no olvidéis cual es la verdadera guerra.


Apartó la mirada de ella. No sabía el qué pero algo tenía que hacer. Jon sintió que el frío recorría su cuerpo. Lo único bueno era que la erección había desaparecido.




Continuará.




Fanfic basado en Canción de Hielo y Fuego.
Los personajes y lugares son propiedad de George R.R. Martin.


Madrid. Agosto 2016



lunes, 25 de julio de 2016

El Norte recuerda. Capítulo I.




#ElNorteRecuerda


CAPÍTULO I

El pastelillo de limón

-       Creo que hoy volverá a nevar- observó Sansa-, el cielo es una sola nube gris y a pesar de ello brilla demasiado.

Alzó el rostro para examinarlo y el viento gélido proveniente del Norte le azotó la cara echando hacia atrás su capucha y dejando al descubierto su pelirroja cabellera. – Cubríos la cabeza, mí señora- dijo Brienne que abría la pequeña comitiva a lomos de un imponente corcel negro- a estas alturas todo el Norte debe estar alertado de vuestra fuga, hemos de ser cautelosos-. Sansa obedeció y dirigió su mirada hacia Podrick que flanqueaba la retaguardia, el escudero asintió en silencio y desvió la mirada de la joven Stark.

Hacía sólo cuatro jornadas que habían escapado de los soldados Bolton y dos desde que se separasen en algún punto del Bosque de los Lobos de Theon, él se había dirigido a algún lugar cercano a Punta Dragón Marino en donde pudiese encontrar un pasaje de vuelta a casa; ella, custodiada por Lady Brienne y Podrick se dirigió hacia el Muro, hacia su hermano Jon.

Llevaban tres noches sin apenas dormir, parando lo imprescindible para que los caballos descansasen y ellos hicieran sus necesidades, comían y dormían sobre los animales porque se sabían perseguidos y el tiempo corría en su contra; además no habían avanzado tanto como hubiera sido deseable porque estaban atravesando la parte más impenetrable del bosque para intentar pasar desapercibidos. Las noches se habían cernido sobre ellos con una oscuridad infintita, una negrura tan abrumadora que parecía imposible que volviera a abandonar la tierra. Las ramas de los árboles susurraban historias aterradoras, cuentos de Tatas que a la llegada del invierno se contaban frente a las hogueras. Sansa esbozó una leve sonrisa recordando a la suya y sus cuentos, y a sus hermanos, entonces sus ojos se tornaron acuosos. Soltó la mano izquierda de las riendas e introdujo sus dedos protegidos por unos guantes de piel de topo dentro del bolsillo de su raída capa de lana gris buscando un pañuelo para secarse; su índice tropezó con algo, lo sacó y vio que era medio pastelillo de limón, se lo había dado una vieja cocinera junto antes de que el rey Stannis atacara al ejército de Ramsay, lo había olvidado, se quedó contemplándolo y de repente vino a su memoria un día ya muy lejano en el bosque de los Dioses de Invernalia.

Jeyne Poole giraba sobre si misma y parloteaba sin parar sobre lo bien que lo iban a pasar en la cena de bienvenida que le iban a ofrecer en el castillo al rey Robert la semana siguiente, Invernalia bullía de trabajo. Se estaba haciendo un acondicionamiento general en toda la fortaleza para recibir al monarca y a su familia, se acomodaron estancias y se cocinaban constantemente panes, quesos y ricos platos típicos del Norte para agasajar a los invitados. Las crías estaban como locas porque iban a conocer a la reina Cersei y al príncipe Joffrey, se oía que era el chico más guapo de todo Poniente, y que aunque era mitad Lannister mitad Baratheon, poseía casi la belleza de los Targaryen. Sansa, ausente, mordisqueaba un pastelillo de limón. 
   
- ¿Qué ocurre Sansa? Ya te has cansado de esto también- dijo ofendida la muchacha al ver que su amiga no la hacía caso-. Viene el rey con su familia a tu casa, despierta.
-       Déjame en paz, va a ser horrible, horrible.
-       Pero- Jeyne la miró con extrañeza- ¡¿QUÉ DICES!? ¿Acaso te has vuelto loca? Viene el príncipe Joffrey a tu casa ¿Hay alguien ahí?- dijo mientras se agachaba y con un dedo le daba toquecitos suaves en la sien-.

Sansa se apartó molesta y se levantó sacudiendo su vestido de lana, era de color acero con unos diminutos peces bordados en tono azul marino sobre las mangas, su padre se lo había traído de Puerto Blanco junto con los mocasines de piel de cabritilla - mi madre va a sentar a Arya con nosotras para que la vigilemos durante la cena y la enseñemos modales, ¡A Arya! – manifestó la pequeña Stark como si sólo pensarlo fuera algo inconcebible- me ha arruinado la vida, esa cara caballo nos estropeará la cena, el baile y la reputación con su comportamiento y el príncipe jamás querrá casarse conmigo y yo me pudriré aquí y no se cantarán canciones sobre nosotros- miró al suelo, desolada-.

Jeyne se quedó muy pensativa y soltó un “vaya” que indicaba que lo comprendía todo, - Ya sólo faltaría que nos pusieran al lado al bastardo de tu hermano, yo preferiría sentarme junto a Theon la verdad, ayer me sonrió-. Sansa estalló colérica, - ¿A qué viene ahora lo de mi hermano, ¡No es mi hermano! ¡Es el bastardo de mi padre, nada más! ¿Me entiendes? No vuelvas a decir que Jon es mi hermano. 
   
   - Díselo tú- la niña sonrió de forma maliciosa y estiro un dedo apuntando a la espalda de Sansa, esta se dio la vuelta y vio a Jon parado frente a ellas con un libro bajo el brazo y Fantasma a su lado. Cuando el chico las vio dio un paso hacia atrás. 
  
- ¿Qué pasa?- Sansa alzó la voz- ¿ahora me espías?
-       No – contesto Jon- yo no, yo nunca te he espiado, Sansa.
-       No me llames por mi nombre- la cría, enfadada con todo y con todos por lo que sentía como la destrucción completa de su futuro la tomó con su medio hermano.- ¡No vuelvas a espiarme o se lo diré a mi madre!

Jon se había quedado blanco como el tronco de un arciano, sin saber qué contestar abrió y cerró la boca varias veces. 
   
   - Eres un idiota, Jon Snow- Sansa remarcó el apellido al pronunciarlo. Se dio la vuelta dispuesta a irse y justo en ese momento pisó el pastelillo que se le había caído cuando se había levantado para contestar a Jeyne. Miró sus zapatillas nuevas ahora llenas de crema de limón y empezó a llorar, se quitó los restos con la mano y se los lanzó a su hermano llorando- ¿Ves lo que ha pasado por tu culpa? Te odio, eres una persona horrible, ¡TE ODIO, JON!- Sansa salió corriendo y Jeyne la siguió.

Una hora después la niña volvió a por la capa que se había quitado junto al estanque y que había olvidado allí, esperaba no cruzarse con Jon, aunque él era un idiota y todo había sido culpa suya, cuando se separó de su amiga había empezado a sentirse muy avergonzada de haberle tirado ese pastelillo de limón. Oyó un ruido y levanto la mirada de las hojas caídas de los árboles que formaban una alfombra roja a sus pies. Jon estaba sentado junto a Fantasma apoyado en el mismo arciano en el que lo había estado ella. A su costado, su capa doblada pulcramente y un ejemplar de ‘Reyes del invierno, o leyendas y linajes de los Stark de Invernalia’ del maestre Childer. En la mano, con cuidado, sostenía los restos del pastelillo que ella le había lanzado. Le observó un rato inmóvil tras un arciano antes de marcharse sin hacer ruido.



Sansa volvió a mirar el trozo de pastelito que tenía en la mano y una lágrima muda de vergüenza rodó por su mejilla. Siempre lo trató tan mal, ¿cómo la recibiría?
Unos ladridos lejanos y la voz autoritaria de Brienne la sacaron de sus pensamientos. – ¡Rápido, al galope! ¡Han encontrado nuestro rastro!

Continuará.


Nota de autor:
Este fanfic está basado en Canción de Hielo y Fuego.
Los lugares, nombres y personajes son propiedad de George R.R. Martin.

Ropadeletras.
Julio 2016. Madrid.





El Norte recuerda. Prólogo





(Ilustración propiedad de J.E.Fullerton)





#ElNorteRecuerda

PRÓLOGO

El cuervo blanco

El joven ordenó de forma pulcra los pergaminos en una bolsa de paja que colocó bajo la axila izquierda. Con un tranquilo ademán, el archimaestre Norren le indicó que podía retirarse. Barth asintió; caminó con premura y abandonó el edificio donde se encontraban las estancias de archimaestres y senescales. Dejó a su derecha la estatua de Daeron I y llegó al destartalado puente que unía esa parte de la Ciudadela con la Isla de los cuervos.

Se detuvo unos momentos sobre el Aguamiel y contempló el canal de los Susurros y más allá el aventurado mar Angosto.

El verano había durado diez años y se preveía que el invierno sería el más largo que se recordase en Poniente desde los tiempos de la larga noche; ese día, los cuervos serían enviados a todos los maestres de las grandes casas de Poniente; Barth esbozó una sonrisa de satisfacción porque se le hubiera encomendado esa tarea, se ajustó de nuevo la bolsa con los reducidos pergaminos y continuó caminando hacia el Grajal; era el edificio más antiguo de toda la Ciudadela, sus muros, cubiertos a través de los años por las enredaderas y el musgo, albergaban la pajarera blanca.

Cruzó el patio interior donde se encontraba el enorme arciano repleto siempre de cuervos negros que descansaban de manera plácida, volvieron la cabeza hacia el acólito y le miraron con ojos cuasi inteligentes, ellos también sabían hacia donde se dirigía, a la torre oeste.



Fanfic basado en Canción de hielo y fuego.
Todos los lugares y nombres son propiedad de George R.R. Martin

ropadeletras.
Julio 2016. Madrid.