El universo conspira a tu favor

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viernes, 18 de abril de 2014

Lady of Casterly. Capítulo II










Lady of Casterly
“La misiva”


Interior. Estancias Tywin y Joanna. Día.

Los días pasaban rápidos y tranquilos desde el nacimiento de los mellizos. La alegría había vuelto a la Roca; en realidad esto había ocurrido cuando tomó a su prima Joanna como esposa –pensó Tywin.-

Sus pasos tranquilos se dirigieron a los aposentos donde su mujer amamantaba a sus hijos, la negativa a que lo hicieran por ella fue rotunda por más que la hubiesen insistido en que una dama de su posición no debía ocuparse de esas tareas, ni siquiera Genna había podido convencerla, - no permitiré que los críe otra mujer- había sido su única respuesta. Tywin sonrió con levedad, no cabía duda de que era una auténtica leona.

Empujó la gran puerta de roble macizo con una sola mano y entró en la alcoba.

Joanna no estaba allí, tampoco había señal de los niños ni de nadie del servicio; las ventanas abiertas permitían que una ligera brisa se filtrara entre los cortinajes y refrescara la estancia.

Lord Tywin arqueó una ceja con cierta expresión de molestia, le desagradaba de un modo profundo que las cosas salieran de forma diferente a como él las planeaba.

Caminó hasta las cunas de sus hijos y tocó las sábanas, aún estaban calientes, junto a ellas, a modo de custodio, descansaban unos balancines de madera con forma de corcel que había mandado tallar justo después de su nacimiento. Su esposa había reído cuando los vio llamándole impaciente y aludiendo a que todavía habrían de pasar unos años antes de que pudieran usarlos, el recuerdo le reconfortó. Estiró los dedos y acarició una de las crines del caballo de juguete.

Iba a salir de las estancias cuando un pergamino medio enrollado sobre el tocador llamó su atención, se acercó, lo tomó y lo abrió. Era de la princesa de Dorne. A lord Tywin jamás le había gustado esa mujer, no podía decir de una manera concreta el porqué puesto que nunca había tenido problemas con ella. Pero así era.

La princesa y Joanna se habían conocido cuando ambas eran doncellas en Desembarco del Rey al servicio de la reina Rhaella Targaryen. La amistad que se había forjado entre ambas mujeres perduró después de la marcha de su esposa de la capital de los Siete Reinos.


Querida Joanna:

No sabéis la alegría que me produjo enterarme del nacimiento de vuestros pequeños y que todo haya acontecido de un modo feliz.

Como bien sabéis, yo también tengo un niño y una niña, Oberyn y Elia, ellos son mi alegría al igual que ahora lo serán para vos los mellizos. Sería maravilloso que nuestros hijos se conocieran y pudieran contraer matrimonio algún día entre ellos, así nosotras seríamos realmente hermanas.

Me gustaría poder visitaros en Lannisport, mas de momento, mis obligaciones en la regencia junto a mi esposo Lewyn me lo impiden, no obstante espero que podamos poner solución a esta distancia con prontitud.

Deseo tanto que volvamos a encontrarnos, charlar sobre nuestros días en Desembarco. Soy muy feliz aquí, pero echo de menos aquellas jornadas  y os recuerdo con frecuencia.


-Los hombros de lord Tywin se contrajeron y tensaron a medida que avanzaba en la lectura de la misiva. Los recuerdos que guardaba de la vida de su esposa en la capital eran desagradables para él y se habían amargado como un mal vino después de la asistencia del rey a su enlace, el tiempo pasado desde aquello no le había ayudado a olvidar. No quería que Joanna tuviese relación con nada que perteneciese a esa época. Tomó aire y volvió a las letras de tinta roja de la carta.-


Y mirad ahora, vos en Roca Casterly y yo en Dorne.

Os reitero mi deseo de unir nuestras casas a través de nuestros hijos, mi felicidad entonces estaría colmada. Os ruego que consideréis, tanto vos como Lord Tywin, la posibilidad que os acabo de mencionar, estoy convencida de que a buen seguro esta unión traería alegría, prosperidad y honor para las familias Lannister y Martell.

Me despido ya con un entrañable abrazo, y tomándome la libertad de pediros que saludéis a vuestro esposo y beséis a los pequeños en mi nombre.

Atentamente, vuestra fiel amiga.

Serella.
Princesa de Dorne.



Exhaló todo el aire que tenía en los pulmones de golpe, su gesto se había endurecido de forma acentuada. Arrugó la carta en su mano y con el puño cerrado dio un golpe en el tocador. Varias horquillas volaron por el impacto, un frasco de perfume cayó al suelo y estalló en mil pedazos derramando su contenido en el suelo de piedra filtrándose en sus grietas, un olor intenso y casi sofocante a flores inundó de manera repentina toda la estancia. –por encima de mi cadáver- pensó Tywin tensando la mandíbula.

Con los dedos rígidos aflojó el cuello de su jubón de cuero vino.

Oyó los pasos a su espalda antes del cerrarse de la puerta. Giró sobre si mismo y encontró a su mujer con el ceño fruncido. Joanna llevaba la mirada de su puño apretado al tocador y de ahí al suelo.


-       ¿Qué significa todo esto, Tywin? ¿Y qué haces con esa carta en la mano?



Continuará




Ropadeletras.
‘Lady of Casterly’
18-04-14 Madrid.
Todos los personajes y lugares son propiedad de George RR Martin.




Nota de autor: Aun buscando y hasta con ayuda, no he encontrado el nombre de la princesa de Dorne en ningún sitio. Las musas me sugirieron entonces uno, ‘Serella’; ese es el que me voy a tomar la licencia de ponerle al personaje. Espero que os guste tanto como a mí. En realidad lo espera mi ego, era una forma de hablar.

Gracias por estar ahí.



martes, 1 de abril de 2014

Lady of Casterly. Capítulo I










Lady of Casterly
“El nacimiento”


Interior. Roca Casterly. Día

Sus pasos resonaban poderosos en las legendarias piedras del corredor de la Roca. Diez metros escasos habían sido su territorio durante toda la noche para custodiar la puerta de las estancias, aun así ni sus ojos ni su gesto denotaban cansancio.

- Dos corazones- volvió a pensar- el maestre había escuchado latir dos corazones-. Una leve inquietud arraigó en su fuero interno.

Con un gesto enérgico estiró su jubón de cuero burdeos con ambas manos y desechó la idea de que algo pudiera salir mal. Joanna era una mujer fuerte, su reina, no la de Aerys - ¿por qué pensaba en eso ahora?- , y gobernaría a su lado Roca Casterly, sería el último peldaño para devolver la veneración de todo Poniente a su familia. Ella era una auténtica leona, y le daría herederos fuertes.

La puerta se abrió despacio y Tywin buscó la mirada de la comadrona, la sonrisa de esta le tranquilizó, miró entonces a su hermano Kevan que había permanecido toda la velada junto a él y comenzó a andar.

- Puede pasar, señor, dijo la mujer con una reverencia-. Lady Joanna está descansando, ha tenido mucho trabajo esta noche.

Sin mediar palabra entró a los aposentos que se encontraban en una tranquila penumbra estival. El maestre de la Roca se secaba las manos con parsimonia junto a una palangana, el agotamiento y la satisfacción se reflejaban por igual en su rostro.

Tywin dirigió la mirada al lecho que compartía con su esposa y la encontró durmiendo con gesto sereno. Tenía la tez algo más pálida de lo habitual pero estaba aún más hermosa. Su brazo descansaba descuidado sobre la almohada en paralelo a su cabeza como siempre hacía. Genna Lannister estaba sentada a su lado en una silla de cuero rojo, tenía un paño húmedo en la mano que colocó con cuidado sobre la frente de su cuñada. En ese momento Joanna dio un respingo y en su cara se dibujó una mueca de dolor, lord Tywin dio un paso al frente, un brazo le sujetó.

- Mi Lord- dijo el maestre- no debéis preocuparos, es sólo un signo de extenuación, ha traído dos criaturas al mundo a la vez, se recuperará pronto-.

Lord Tywin ni siquiera contestó, bajó sus ojos hacia los dedos que le agarraban y volvió a alzar la mirada hasta el hombre. Este le soltó de inmediato. 
     
- Disculpad, mi señor-, dijo el maestre inclinando la cabeza. 
-   Quiero ver a mis hijos-, fue su única respuesta.

La comadrona señaló con la mano hacia una cuna grande de madera maciza con un león en actitud desafiante grabado en el frente. Tywin se aproximó, junto a la primera, había una segunda cuna que permanecía vacía.

- Fue imposible separarlos, lloraban sin parar –dijo Genna acercándose a él y depositando la mano con afecto sobre su hombro-. La comadrona asegura que al nacer tenían dada la mano, pero es imposible porque la niña nació primero.
- ¿La niña?- Tywin se asomó y vió juntos a los mellizos-, ¿el otro es un niño?
- Sí, el que nació después. La niña es la que lleva el faldón de hilo, es un poco más larga que su hermano.

Tywin miró a la pequeña con detenimiento y acarició con un dedo su sonrosada mejilla. Acto seguido, cogió al varón en sus brazos y sonrió sin siquiera percatarse, acercó despacio los labios al oído de su hijo y le susurró. – Jaime, te llamarás Jaime-.


Continuará


Ropadeletras
‘Lady of Casterly’
01-04-14 Madrid.
Todos los personajes y lugares son propiedad de George RR Martin.

Lady of Casterly









Lady of Casterly
Prólogo

Me voy a embarcar en una nueva aventura. Dije después del último que mi andadura en el mundo de los fics había terminado, zasca, en toda la boca, eso por hablar. Nunca sabes que va a pasar mañana.

Ahora toca esto, y así cojo aire en la novela y Jimena y Bosco se respiran a si mismos, y yo sigo escribiendo, aunque sea otras cosas.

Much@s de vosotr@s sabéis de mi dualidad Lannister-Stark o Stark-Lannister, como prefiráis colocar las familias; a mí me gusta vivir al límite de la lógica; y me quedaba un punto por explorar en la vida de Jaime y Cersei, la relación que tuvieron con su madre, Lady Joanna Lannister. De ella vamos a hablar, del pedazo de su vida que comprende desde el nacimiento de los gemelos, hasta el de Tyrion.

Aviso que me voy a tomar todo tipo de licencias con la obra de Martin, igualito que ha hecho la HBO; también habrá saltos en la historia. Eso sí, como George, ya me conocéis, esta irá a mi ritmo.

Sólo queda decir lo de siempre: Todos los personajes y lugares de este fic basado en ‘Canción de Hielo y Fuego’ son propiedad de George RR Martin. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia… nooooo, esto es broma, jajaja, esto no tengo ni idea. Vaya, que espero no destrozar mucho su obra,  bla bla bla bla bla bla.

Espero que os guste, vamos allá.


PD: Estoy nerviosa.


Ropadeletras
‘Lady of Casterly’
01-04-14 Madrid.

Street style


Está de moda el hand made. Y está de moda llevar el punto por la calle para aprovechar los ratitos de la vida.

Truqui: Queda mucho mejor si la bolsa es de Moschino para Disaronno.

lunes, 17 de marzo de 2014

Cuentito Loewe







Este es un cuentito con su "Había una vez" y todo, porque así comienzan los cuentos, al menos los que a mí me contaron.

Había una vez unos señores chinos que hacían fakes de todos los bolsos que otros inventaban y confeccionaban en sus fábricas para abaratar costes.

Luego, otros señores diferentes que tenían que huir de su continente, los vendían en el metro y en las plazas de las grandes ciudades del primer mundo. A mucha gente de la vida real le venían muy bien aunque no fueran de verdad, por el precio y todo eso.

El caso es que antes de que estuvieran las colecciones en las tiendas, los bolsos ya se encontraban en Manhattan, en Oxford Street o en la Puerta del Sol, por poner un ejemplo. Eso dicen que hacía llorar al niño Chuchi -de lo que no estoy muy segura- y a los dueños de las grandes firmas.

Por eso un día, Loewe, harto, decidió que sus bolsos se confeccionarían en Europa, en un pueblecito de España. Buscaron dónde hacerlo, montaron el taller, generaron un montón de empleo, y firmaron con los trabajadores un contrato de confidencialidad. Ssssssshhhh.

En el pueblo todos se pusieron muy contentos porque casi nadie tenía trabajo hasta que llegaron ellos, y firmaron el secreto más absoluto para todo lo que cosieran.

Y desde entonces sus bolsos nunca más volvieron a encontrarse en una manta en el suelo de ningún sitio. Y todos vivieron felices y comieron Jamón de 5J... porque lo podían comprar.



FIN.

martes, 4 de marzo de 2014

Cabeza de calabaza

 La calle de La Palma y el barrio de Malasaña cada vez son más especiales.

Diseñadores. Tiendas diferentes. Comercio justo... Madrid sobrevive él solo, y se reinventa. Eso es este barrio.

Os he hablado ya del 'Qué boniti', de 'Lakarí Kala', de 'Del Gallo', 'Tompai', 'Madiba', 'Aurevoir Cinderella', 'Carmen Ñu', 'El arrebato libros'... Hoy le toca a 'Cabeza de calabaza'

Sombreros y tocados hechos a mano desde 2009.

Willkommen ladies and gentlemen. Pasen y vean.





Escaparate delicatessen.

Desde aquí ya no sabes cuál escoger.



 Me enamoré de su taller, de su forma de hacer.



 Adoro el retro inglés.



 Ideal para una carrera de caballos y para unos vaqueros viejos con T-shirt básica.



 Verde y azul, los colores de la temporada.



 Mi FAVORITO.

Es tan Dietrich.



Hasta las cajas.


Cabeza de calabaza

Las cosas... bien hechas.

Hunter

Y el top de botas Hunter de la semana es para.




En la calle:

 'Eran de print de serpiente'





En los escaparates:

'Verde que te quiero verde'